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Lula y Sarkozy aliados para Copenhague


El presidente Sarkozy propuso convocar a países de África y Asia para que se integren a la propuesta franco-brasileña.

El presidente Sarkozy propuso convocar a países de África y Asia para que se integren a la propuesta franco-brasileña.

Ambos mandatarios alcanzaron un acuerdo sobre una posición común antes de la conferencia en Copenhague.

Los presidentes de Brasil y Francia, Luiz Inácio Lula da Silva y Nicolas Sarkozy se reencontraron en Paris, durante una nueva visita del mandatario brasileño a su par francés este fin de semana, donde acordaron una posición común sobre el combate al calentamiento global.

Ambos mandatarios alcanzaron un acuerdo sobre una posición común antes de la conferencia sobre cambio climático de Naciones Unidas que se realizará el próximo mes de diciembre en Copenhague, la capital de Dinamarca y se comprometieron a reducir las emisiones 50 por ciento para el año 2050. Ambos países también proponen crear una Organización Mundial del Medio Ambiente como parte de una reforma de la ONU.

Ambos mandatarios instaron a Estados Unidos y China a apoyar medidas enérgicas en la conferencia de Naciones Unidas que se realizará del 7 al 18 de diciembre. Lula y Sarkozy se comprometieron además a asistir a la conferencia, donde se pretende alcanzar un nuevo acuerdo para reemplazar al tratado de Kioto de 1997.

En una conferencia de prensa en París, donde Lula estuvo brevemente antes de continuar su viaje hacia Roma, Sarkozy reconoció a Brasil por ser "el primer país en desarrollo que puso sus propósitos sobre la mesa", y pidió que otros países sigan su ejemplo al asistir a la conferencia en Copenhague.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy propuso además convocar a países de África y Asia para que se integren a la propuesta franco-brasileña, que pide una cooperación mayor entre los países en desarrollo y los industrializados para cumplir con una meta ambiciosa sobre la reducción de emisiones, a niveles menores de 1990, para el año 2050.

Además, los mandatarios pidieron a los países emergentes buscar un crecimiento bajo en carbono, con ayuda financiera de países más ricos, y a tomar medidas para disminuir el ritmo de aumento de sus emisiones de gases de efecto invernadero para el 2050.

Lula dijo que el documento firmado con Sarkozy era “más que una declaración de intenciones, es una Biblia climática”.

A fines de la semana pasada Brasil anunció que reducirá voluntariamente sus emisiones de carbono de entre 36,1 por ciento a 38,9 por ciento para el 2020, principalmente al diminuir la deforestación en el Amazonas. También Brasil anunció que registró la mayor caída anual de deforestación, que los científicos consideran responsable de 20 por ciento de las emisiones de carbono mundiales.

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