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Los campos necesitan indocumentados

  • Steve Baragona

Los estadounidenses están profundamente divididos sobre qué hacer con la inmigración ilegal.

Los estadounidenses están profundamente divididos sobre qué hacer con la inmigración ilegal.

En cuanto las frutas y verduras de verano maduren en las tierras de cultivo de EE.UU., el trabajo de recolección dependerá de los indocumentados.

Los estadounidenses están profundamente divididos sobre qué hacer con la inmigración ilegal en Estados Unidos. Los conservadores critican al gobierno de Obama por bloquear la polémica ley de Arizona, que pretendía identificar y deportar a más inmigrantes ilegales. Estos inmigrantes, según los críticos, están tomando los empleos del país.

Pero los agricultores de todo el país tienen una visión diferente. Mientras los estadounidenses se han alejado de la agricultura, los empresarios agrícolas dicen que ahora dependen de los indocumentados para cosechar los frutos y hortalizas que ocupan las mesas de toda la nación.

Tierra de oportunidades

La cosecha de calabaza está en marcha en el estado de Virginia. Un equipo de trabajadores hispanos recolectan, lavan y empacan las verduras de color amarillo, destinadas a los supermercados de la costa este.

Al igual que muchas generaciones de inmigrantes que llegaron antes que ellos, estos trabajadores vinieron a Estados Unidos en la búsqueda de oportunidades económicas.

Muchos vienen de manera ilegal. Uno de los trabajadores –llamado simplemente Martínez para proteger su identidad– dice que pagó a un contrabandista mexicano $ 2 mil dólares para que lo transportara a través de la frontera México-Estados Unidos. Caminó por el desierto durante ocho noches y dormía de día, antes de llegar hasta Virginia.

“Venimos a mejorarnos, antes que nada”, dice Martínez. “Y en nuestro país, no podemos hacer nada. Vine a este lado por un futuro mejor. Y la verdad es que sufrimos mucho para poder cruzar la frontera”.

“Vienen por trabajo”

Loreto Ventura cruzó la frontera ilegalmente por primera vez hace 30 años para trabajar en los campos. Ahora es jefe de cuadrilla en una granja y ciudadano estadounidense.

“Ellos vienen a trabajar”, dice. “Ellos pagan mucho dinero para venir aquí, y arriesgan sus vidas por el trabajo. Y lo hacen para tomar trabajos que son muy duros”.

Los trabajadores del campo se levantan antes del amanecer cada mañana y trabajan todo el día bajo el sol ardiente. Se pasan el día agachados, recogiendo verduras, y transportando cargas pesadas.

Hay cerca de un millón de trabajadores agrícolas en los Estados Unidos –de ese número, la mayoría son inmigrantes, y se estima que más de la cuarta parte son ilegales.

¿Trabajar en el campo? No, gracias

En Estados Unidos, con una tasa del desempleo cercana al 10%, muchos creen que los inmigrantes indocumentados le están quitando empleos a los estadounidenses. Pero cuando el sindicato United Farm Workers lanzó una campaña para conseguirle trabajos agrícolas a las personas desempleadas, sólo tres aceptaron la solicitud.

El presidente del sindicato, Arturo Rodríguez, dijo a voanoticias.com que la mayoría se resistió por las difíciles condiciones de trabajo.

“Realmente no tienen idea de lo que es trabajar en agricultura hoy por hoy”, dice. “Nuestra sociedad se ha alejado tanto de eso, que la gente ya no recuerda cómo era”.

Estados Unidos tiene un programa para “invitar” a trabajadores al país, lo que permitiría a los empresarios agrícolas a contratar inmigrantes legalmente. Pero agricultores como éste, que pidió permanecer en el anonimato, lo describen como una pesadilla burocrática.

“Todos los agricultores que conozco utilizarían el programa con mucho gusto, para estar dentro de la legalidad”, dice. “Y a todos los hispanos les encantaría ser legal. Pero el programa es tan difícil de usar y tan caro…y no necesariamente encuentras a la persona que buscas. Si la cosecha está lista, y las personas no están aquí para trabajar, enfrento una gran pérdida. Por eso la mayoría de los agricultores no se arriesgan a usar el programa”.

Dice que trató de contratar a estadounidenses, pero simplemente no pudo encontrar suficientes que puedan y quieran hacer el trabajo.

“La verdad es que nadie cría a sus hijos para que sean trabajadores del campo”, asegura.

¿Salarios más bajos?

Pero Jack Martin de la Federación para la Reforma Inmigratoria (American Inmigration Reform) dice que hay otro lado para esta historia.

“Creo que es cierto que los padres tienen mayores aspiraciones para sus hijos que el trabajo agrícola”, dice. “Sin embargo, hay una gran cantidad de personas desempleadas que, si podrían tener un salario digno con la agricultura, lo harían”.

Martin dijo que los salarios, prestaciones y condiciones laborales de los trabajadores agrícolas se han mantenido relativamente bajas durante décadas debido al constante flujo de mano de obra inmigrante ilegal.

En cuanto al programa de trabajadores invitados, dice: “Es cierto que es más caro traer a un extranjero de forma legal que contratar a inmigrantes ilegales que aparecen con documentos falsos, ya que hay ciertas cláusulas. Primero, es una obligación contratar primero a trabajadores estadounidenses si están disponibles en primer lugar. Y segundo, hay protecciones que deben cumplirse para los trabajadores extranjeros”.

Sin ese tipo de protecciones, los inmigrantes ilegales corren el riesgo de ser explotados, dice Martin.

Un proyecto de ley que reformaría el sistema inmigratorio está atascado en el Congreso.

Mientras tanto, los agricultores están cada vez más preocupados de perder su mano de obra ante la creciente represión a la inmigración. Ellos dicen que sin trabajadores que puedan recoger las cosechas, las frutas y hortalizas frescas se pudrirán en los campos estadounidenses.

Y eventualmente, las granjas también desaparecerán, aseguran.

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