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La ruta del chivito

  • Federica Narancio

El chivito de la Chivitería Marcos a medio armar.

El chivito de la Chivitería Marcos a medio armar.

El sándwich de carne favorito de los uruguayos fue calificado por un chef estadounidense como el “Titanic” de los sándwiches. Conozca dos lugares donde puede encontrarlos.

El chef y escritor estadounidense, Anthony Bourdain, conocido por ser un devorador insaciable de carne, dijo que un país que corona al chivito como uno de sus platos nacionales es sensacional.

Bourdain se refería a Uruguay. El chef estuvo en el país rodando un programa para su serie de televisión gastronómica "Sin reservas" en 2008 y le sobraron los elogios para el sándwich de carne favorito de los uruguayos.

“Es el Titanic, es el Monte Everest, es un sándwich, ante ustedes el gran chivito”, dijo Bourdain mientras la cámara enfocaba una torre de carne, jamón, queso mozzarella, tocineta, pepinos que apenas mantenía el equilibrio entre dos panes.

Si a un carnívoro como Bourdain le impresionó el porte del chivito, cuál será la reacción de los demás extranjeros que prueban el sándwich por primera vez.

Para vivir la “experiencia Bourdain”, la Voz de América visitó dos restaurantes que forjaron su reputación en base al chivito.

Uno de ellos es la Chivitería Marcos, que fue el que visitó el chef estadounidense, y que ofrece ingredientes de excelente calidad.

Además, le da la opción al cliente de armar su propio chivito.

“Algo que distingue a la chivitería es que podés ver cómo preparan el chivito frente a tus ojos”, dijo Alejandro Britos, un joven de 21 años que trabaja en el local.

“Está todo a la vista y el cliente elije cómo armar su chivito. Eso de ser opcional le llama la atención a la gente”, dijo Britos, mientras el cocinero ensamblaba tres chivitos a la vez.

El chivito de Marcos tiene una base de lechuga, tomate, tocineta, jamón, huevo duro, mozzarella y carne de lomo. Luego, el cliente puede agregarle ingredientes que están en la vitrina: cebolla, pepinos, catalanes, hongos, morrón, aceitunas y una variedad de aderezos.

Britos dijo que el éxito de la chivitería se debe al esfuerzo de su dueño, Marcos, quien le dio el nombre al lugar.

Su historia es conocida por los uruguayos. Comenzó a trabajar en los años ’80 con un humilde puesto callejero de chivitos en la misma esquina donde está el local, relató Britos a la VOA.

Pasó muchas dificultades económicas, pero con el tiempo fue progresando y hoy tiene, además del local original, tres locales en Montevideo y uno en Punta del Este.

Aún cuando tenía el puesto de venta callejero, “los ingredientes eran de la mejor calidad”, aseguró Britos.

Otro restaurante que es una institución en Uruguay por los chivitos que ofrece es el "Chivito de oro", en la conocida avenida 18 de Julio y Yi.

El establecimiento había cerrado en 1994 y ahora tiene nuevos dueños que lo reinauguraron hace poco, según nos contó Nelson García, el encargado del local.

“Fue volver a los orígenes. Ahora, la gente busca lugares que fueron típicos de Montevideo y hay varios bares que reflotan viejos nombres”, dijo García.

En el caso del "Chivito de oro", además del nombre, restauraron los monumentales chivitos que le dieron su fama.

“Es el chivito más grande que hay”, aseguró García.

Él se refiere al "chivito canadiense de oro para dos personas", que viene al plato.

“Tiene de todo: cebolla, panceta, aceituna, huevo frito, lomo, mozzarella, un colchón de papas fritas, y acompaña con ensalada rusa y ensalada completa”, dijo García. “Es bien sano y no tiene nada de colesterol”, bromeó.

No es que a los uruguayos les preocupe mucho el colesterol a la hora de comer un chivito, consideró García, ya que ellos evalúan la calidad del sándwich según su “presencia”.

“No se puede ver como una cosa finita. Tiene que tener abundante mercadería”, explicó.

Los nombres de los chivitos lo dicen todo: además del canadiense por dos, el lugar ofrece el chivito canadiense King Kong (“doble - súper doble”, especifica el menú), y el chivito canadiense de oro que tiene un “espectacular medallón de lomo con cebollas doradas, panceta, jamón, mozzarella, aceitunas, huevo, hongos, tomate, lechuga, palmitos y mayonesa.

O sea, todo lo que pueda caber entre dos panes.

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