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La preparación de un transbordador


La era del transbordador espacial viene a su conclusión con la misión STS-135, cuando las ruedas de 'Atlantis' vienen a una parada por última vez.

La era del transbordador espacial viene a su conclusión con la misión STS-135, cuando las ruedas de 'Atlantis' vienen a una parada por última vez.

Antes de que los astronautas despeguen a una misión, los operadores de naves espaciales se aseguran que los sistemas funcionan perfectamente.

Los operadores de naves espaciales tienen un trabajo crítico para lograr el éxito de las misiones y la seguridad de los astronautas.

Están encargados de asegurarse que no haya sorpresas mientras los astronautas se encuentran orbitando la Tierra. En otras palabras, ellos son los ‘ojos, orejas y manos’ de las operaciones.

Mientras el transbordador está en Tierra en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, los operadores trabajan en el módulo de tripulación orbital, donde los astronautas vivirán y trabajarán cuando estén en el espacio.

Los operadores pasan varios meses para confirmar que el transbordador está listo para ser lanzado a la próxima misión. Cada dos horas, los operadores cambian sus turnos de trabajo en el módulo para garantizar que el cansancio no les jugará ninguna mala pasada. En este trabajo no se permiten errores.

Chris Meinert, operador de naves espaciales desde el 1984, explica su trabajo diciendo que deben “tomar información de la ingeniería y del conductor de prueba, y hacen lo mismo que los astronautas cuando están en órbita”.

Hay tres maneras en las que los sistemas orbitales pueden ser controlados. La primera se llama “ordenar” cuando un director desde la Tierra puede mandar una orden desde la antena "S-band" al transbordador. La segunda se llama “copper path”, cuando un miembro del equipo de astronautas prende un interruptor para completar una tarea y la tercera es con el “launch processing system”, que es cuando un director en la Tierra puede mandar una señal desde el centro de control de lanzamiento, que viaja desde un cable hasta el transbordador.

Los operadores se aseguran que las tres modalidades funcionen antes de que el transbordador sea lanzado. En una nave hay más de 2.000 millones de botones y controles, por lo que los operadores necesitan saber cómo funciona cada uno y cómo reaccionan entre sí.

Para obtener el certificado de operador de naves espaciales, es necesario completar dos años de entrenamiento, aprender los sistemas de los transbordadores y sus módulos y cómo comunicarse eficientemente en el centro del control de lanzamientos.

Meinert dice que “durante el invierno, cuando hace frío afuera, los azulejos hacen ruido. Y algunas veces, los paneles de la escotilla todavía están calientes. Es tan viva. Sabes que estaba en algún lado”.

Cuando los astronautas regresan a la Tierra al Centro Espacial Johnson, en Houston, Texas, se transfiere el control del transbordador al Centro Kennedy, en Florida, donde se lanzó originalmente.

Entonces los operadores comienzan de nuevo el trabajo en la cabina de mando para monitorear los sistemas y asegurar que el transbordador quede listo para la próxima misión.

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