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La política y los niños en Uruguay

  • Federica Narancio

Mairet, de 35 años, dijo que a sus hijos Facundo, de tres años, y Martín, de dos años, se les pegó el jingle de José "Pepe" Mujica.

Mairet, de 35 años, dijo que a sus hijos Facundo, de tres años, y Martín, de dos años, se les pegó el jingle de José "Pepe" Mujica.

Hay niños que van con sus padres a los actos políticos y se aprenden los jingles de los candidatos. Otros dicen que no les interesa la política. Una psicóloga recomendó que los padres hablen con sus niños de política desde una temprana edad.

En Uruguay, es común ver a niños y adolescentes que acompañan a sus padres a los actos políticos. Se los ve con las banderas del partido disfrutando del evento como si estuviesen en una fiesta. Son muchos, además, los que se aprenden los jingles, que son repetidos una y otra vez en los canales de televisión nacional.

También están aquellos que, según dijeron, escuchan las conversaciones políticas en sus casas y saben a quién votaran sus padres pero no tienen una opinión formada al respecto, e incluso dicen que si les tocara votar, lo harían en blanco.

“Para mí ninguno de los dos son buenos”, dijo José Luis Olivera, un joven de 13 años que caminaba con un amigo por 18 de Julio en Montevideo. “No me gusta la política. Mi padre sí, habla con sus amigos y todo, apoyan al Frente Amplio”, dijo.

Cristina, de 22 años, dijo que su hija Lucía, de cuatro años, va con su suegra a los actos del Frente Amplio. “En el último acto había tambores y ella lloraba porque no quería irse a su casa”, contó. “Le gusta, se divierte mucho y se aprendió el jingle del ‘Pepe’ (Mujica)”, dijo, mientras su hija asentía con la cabeza.

Martín, de nueve años, dijo que él votaría a Luis A. Lacalle, el candidato del Partido Nacional, porque es el que votan sus padres. Su madre, Luisa, de 30 años dijo que en su casa suelen hablar de política pero ella no habla de este tema directamente con su hijo. “Él nos escucha a veces cuando charlamos sobre eso”, dijo.

En el hogar de Mairet, de 35 años, “se habla muy poco de política”, según dijo a la Voz de América. “A ellos se les pega mucho el tema de los jingles, es lo que he visto en ellos”, dijo con respecto a sus hijos Facundo, de tres años, y Martín de dos años, que estaban descansando con la madre en la rambla de Montevideo.

Gabriel, de 15 años, que también estaba en la rambla con un grupo de amigos dijo que está “cansado” de la “tremenda propaganda” que hay en esta época de campaña electoral. “Si tuviera que votar, voto en blanco porque todavía no sé a quién me conviene votar. No estaría de acuerdo con ninguno”, aseguró a voanoticias.com

Lo mismo opinó su amigo, Facundo, de 13 años, que dijo que su padre apoya al Frente Amplio y su madre al Partido Nacional. En cambio Mauricio, de 13 años, dijo que votaría a José Mujica porque le gustó “lo del Plan Ceibal, que hizo el gobierno”, cuyo objetivo es brindarle a los niños de todas las escuelas públicas del país acceso universal y gratuito a computadoras portátiles.

Beatriz Toledo, licenciada en Psicología y psicoterapeuta cognitiva especializada en el vínculo entre padres e hijos, dijo a la Voz de América que es “positivo y necesario” que haya discusión política en los hogares, aún cuando los hijos son jóvenes, puesto que aprenderán desde una temprana edad a “tener tolerancia hacia los demás”.

“Eso es algo que se ha perdido en los hogares”, consideró.

“Tengo 50 años y cuando era chica, en mi casa, nunca se limitó la libertad de expresión y mis padres no tuvieron la represión de la dictadura. En casa se hablaba naturalmente de política, se leía sobre eso en la mesa, en la cena o en el almuerzo. Si invitaban amigos era absolutamente natural hablar de política, y nosotros que éramos chicos escuchábamos”.

“Crecimos en un ambiente politizado y nos interesábamos, preguntábamos más”, aseguró. “En la escuela también, los compañeritos decían a quién votaban sus padres y eso no estaba mal visto”.

Sin embargo, durante la última dictadura que hubo en el país (1973 a 1985), la represión obligó a que en los hogares se dejara de hablar de política. “Había miedo, no queríamos ni podíamos hablar sobre eso”, aseguró Toledo.

Aún con la restauración de la democracia, la psicóloga consideró que en Uruguay se perdió la costumbre de hablar naturalmente de política, sin miedo a lo que opinarán los demás.

“Tenemos que volver a lo de antes, sacarnos los miedos. Hoy por hoy la gente no le gusta que los demás se enteren a quién van a votar, tienen temor a sentirse discriminados. Antes podías decir que eras blanco, colorado o del Frente Amplio y tener discusiones respetuosas y no pasaba nada”, dijo a voanoticias.com

Por este motivo, Toledo consideró que es importante que los padres les enseñen a sus hijos a “respetar las opiniones políticas de los otros y a tener la libertad de opinar diferente”.

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