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Una vida dedicada al mundo

  • Julie Taboh

Tanto su preservación como los programas de desarrollo han mejorado las vidas de unas 600.000 personas en todo el mundo.

Tanto su preservación como los programas de desarrollo han mejorado las vidas de unas 600.000 personas en todo el mundo.

Jane Goodall dedicó 50 años de su vida a cuidar e investigar sobre los chimpancés y logró saciar sus metas en la vida.

La primatóloga británica Jane Goodall dedicó casi medio siglo a estudiar los chimpancés salvajes del Parque Nacional de Gombe en Tanzania.

Sus descubrimientos innovadores han contribuido en gran medida a lo que sabemos sobre el comportamiento de estos primates. Para ello, estableció el Instituto Jane Goodall que protege a los chimpancés y sus hábitats.

Goodall siempre supo que quería trabajar con animales, desde a los 11 años les dijera a sus amigos y familia que se iba a África a vivir con los animales y escribir libros sobre ellos.

Mientras todo el mundo se reía de su proyecto, Goodall asegura que su madre le apoyó. “Ella me diría 'si realmente quieres algo, debes trabajar duro para conseguirlo, aprovechar las oportunidades y nunca rendirse, encontrarás el camino”.

Y Jane encontró el camino. En 1960, a los 26 años, llegó a África, donde comenzó lo que se convertiría en la carrera más larga de estudio de los chimpancés salvajes de la Reserva Gombe, en Tanzania.

Durante cinco décadas, sus investigaciones innovadoras produjeron mucho de lo que conocemos de su comportamiento. Uno de los descubrimientos más importantes de Goodall es que los chimpancés tienen la habilidad de crear y emplear herramientas.

“Se pensaba que sólo había un modo en el que los humanos hacían esto y es lo que nos distingue del resto del reino animal", dijo.

El amor de Goodall hacia estos animales le inspiró a establecer el Instituto Jan Goodall, que ha estado protegiendo a los chimpancés y sus hábitats desde 1977.

Pero, debido a la creciente pérdida de los hábitats y de la caza furtiva, la población de chimpancés continúa en declive.

Así, en 1994 el Instituto empezó con un programa que ayuda a los pobladores locales a desarrollar alternativas económicas a la caza furtiva, proporcionando microcréditos para las pequeñas empresas y becas para las niñas.

“Porque los pobladores entienden que nosotros cuidamos tanto de ellos como de los chimpancés”, añadió. Llevando la conservación más allá, Goodall creó Roots & Shoots, un proyecto educativo que ayuda a la gente joven alrededor del mundo a convertirse en activistas dentro de sus comunidades.

“Básicamente, cada grupo elige tres tipos de proyectos para hacer del mundo un lugar mejor, uno para ayudar a la gente, otro para los animales, y otro para el entorno que compartimos”, continúa Goodall.

A los 75 años, los sueños de su infancia se había convertido en un círculo completo. Su obra pionera cambió el campo de la primatología, y tanto su preservación como los programas de desarrollo han mejorado las vidas de unas 600.000 personas en todo el mundo.

Viaja más de 300 días al año promocionando su mensaje de esperanza y recordando a la gente que, independientemente de su edad, y no importa cuán pequeño sea el aporte, cada uno debe poner de su parte para hacer del mundo un lugar mejor.

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