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Israel: las fronteras de 1967

  • Luis Ramírez - Washington

Vista gerenal de la comunidad israelí de Ramot.

Vista gerenal de la comunidad israelí de Ramot.

Para muchos israelíes regresar a los límites que existían antes de la llamada Guerra de los Seis Días es algo muy discutible.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, provocó una sacudida y desencadenó la ira entre muchos israelíes cuando la semana pasada llamó a solucionar el conflicto con los palestinos tomando como base las fronteras de antes de 1967.

Desde el fin de la llamada Guerra de los Seis Días entre árabes e israelíes en junio de ese año, las barriadas judías de Jerusalén se han extendido más allá de la línea de armisticio, también conocida como Línea Verde.

Ramot es un vecindario suburbano de viviendas ordenadamente apiladas sobre una colina a cuyos pies está Jerusalén, y que colinda con lo que fue campo de batalla entre jordanos e israelíes.

Hilary Herzberger, una inmigrante judía de Sudáfrica, estuvo entre los primeros residentes de Ramot. “Queríamos vivir en una comunidad de Jerusalén y ésta fue la que se nos asignó para que construyéramos 116 viviendas. Los asuntos políticos nunca fueron realmente tomados en consideración”, dijo.

Los pobladores de Ramot fueron allí en busca de un estilo de vida tranquilo y confortable, y lo encontraron. Ahora construyen un nuevo centro comercial junto a una autopista que conecta la comunidad con el centro de Jerusalén, a sólo minutos de distancia.

Esa tranquilidad y confort se ven ahora alterados por la realidad política de que Ramot está asentado sobre tierras que están fuera de las fronteras que existían en 1967. Al igual que otras secciones adyacentes a Jerusalén capturadas por Israel, el Estado judío se anexó Ramot, lo que nunca ha sido internacionalmente reconocido.

Durante décadas, el gobierno israelí ha llevado a cabo una política de edificar asentamientos judíos en un círculo alrededor de Jerusalén con el propósito de dar seguridad a la ciudad contra futuros ataques.

Los líderes palestinos reclaman el territorio donde se halla Ramot al igual que otros barrios del este de Jerusalén como partes de su futuro Estado.

Cerca de Ramot, las autoridades israelíes han cercado en Cisjordania a la vecina ciudad árabe de Beit Iksa con sus 27 mil habitantes.

Omar Gayth, vicejefe del concejo municipal, dice que Israel prohíbe a los residentes de Beit Iksa tener acceso a sus tierras agrícolas al otro lado de la cerca, lo que para él es como tener una soga al cuello.

La solución para Gayth no es regresar a las fronteras de 1967, sino que la gente de Beit Iksa tenga derecho a ir y volver de sus tierras, dondequiera que estén.

El asunto de los límites de 1967 ha sido por largo tiempo parte del proceso de paz entre israelíes y palestinos, y su discusión constituye un tema sensible para muchos israelíes.

Hilary Herzberger descarta cualquier retorno a las líneas del armisticio e incluso dice que hablar de intercambio de tierras la pone nerviosa.

“Si hablamos de Tamot, hablamos de una comunidad de 45.000 personas, y existen muchos vecindarios similares, que hoy en día en buena medida son parte de Jerusalén, algo ni siquiera cuestionable, por lo que fue terrible oir lo de las fronteras de 1967”, dijo.

Muchos israelíes elogian al primer ministro, Benjamin Netanyahu, por no ceder ante lo que ellos perciben como presiones de EE.UU. para que Israel renuncie a territorios. Al igual que Herzberger, ellos piensan que no hay marcha atrás.

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