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Impacto del caso de Alan Gross

  • Voz de América - Redacción

Esta foto de la familia Gross fue tomada en Jerusalén en 2005.

Esta foto de la familia Gross fue tomada en Jerusalén en 2005.

En Washington, un grupo de manifestantes realiza una vigilia en pro de la liberación de Gross.

Un reporte de Associated Press dice que el contratista Alan Gross, estadounidense actualmente encarcelado en Cuba, llevaba “un micro procesador” que hace posible evitar la detección electrónica de señales telefónicas.

Gross fue subcontratado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, un organismo destinado a ofrecer ayuda internacional. Sin embargo, el contratista no se identificó como representante del gobierno estadounidense sino como miembro de un grupo judío. Gross introdujo computadoras, teléfonos y discos duros a Cuba.

Según los reportes oficiales, Gross llevaba un "chip" informativo para teléfonos móviles, que los expertos indican suele ser usado por la CIA y el Pentágono para evitar la detección electrónica de señales telefónicas. El objetivo de los reportes de Gross, según el análisis de AP, era ofrecer a la comunidad judía de Cuba acceso irrestricto a la web.

Tras el descubrimiento de estas actividades consideradas "ilícitas" por el gobierno cubano, el presidente Raúl Castro calificó a Gross como espía, y en marzo del año pasado lo sentenció a 15 años de prisión.

En su conjunto, los documentos revelan sus esfuerzos para evadir a las autoridades cubanas y sus instrucciones para transportar los equipos.

Vigilia en Washington

En la capital estadounidense, un grupo de manifestantes realizó una vigilia, frente a la Casa Blanca, a favor de la liberación de Gross. La vigilia fue patrocinada por Am Kolel, una organización judía, y fue liderada por el rabino David Shneyer.

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