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Gobierno convive con fantasma de la traición


Nicolás Maduro y Diosdado Cabello heredaron del expresidente Hugo Chávez la conducción de la llamada revolución bolivariana.

Nicolás Maduro y Diosdado Cabello heredaron del expresidente Hugo Chávez la conducción de la llamada revolución bolivariana.

Dirigentes de la organización política del gobierno se han visto en la necesidad de reafirmar su compromiso revolucionario y hacer llamados de unidad a la militancia.

Líderes del Partido Socialista Unido de Venezuela han encendido la alarma sobre la fragilidad de la cohesión en torno al proceso revolucionario que heredó el presidente Nicolás Maduro.

Durante un evento del partido de cara a la organización del proceso electoral parlamentario de 2015, el presidente de la asamblea nacional, Diosdado Cabello, alertó a quienes promueven intrigas sobre el grave daño que sufrirá el llamado proceso revolucionario.

Gobierno define plan de contingencia

El gobierno convocó a organismos de seguridad y empresas de telefonía celular para definir el plan de contingencia para las telecomunicaciones que contempla la ley que las rige.

El presidente del Consejo Nacional de Telecomunicaciones, CONATEL, William Castillo, dijo que Venezuela debe estar "preparado como país para cualquier contingencia, derivada de causas naturales o humanas".

Al encuentro fueron convocados militares, Secretaría General del Consejo de Defensa de la Nación (SECODENA), la Policía Científica, Protección Civil, el Servicio Bolivariano de Inteligencia, (SEBIN) y las empresas de telefonía celular pública y privadas.

Explicó Castillo que el plan de contingencia "es vital para la ciudadanía y la continuidad de los servicios públicos en situaciones imprevistas y por supuesto para la seguridad y defensa nacional".

"Mucha gente quiere aprovecharse para, desde adentro de la revolución, hacerle daño a la revolución, pero al final es al pueblo a quien van a dañar", dijo Cabello.

Precisamente el presidente del parlamento venezolano recibió esta semana un ultimátum del colectivo "5 de marzo", un grupo de seguidores del expresidente Chávez, que le dio plazo hasta este 31 de octubre para poner su cargo a disposición.

El grupo en cuestión se presenta como “defensor para con toda esta revolución chavista, pueblo en artillería del pensamiento, armados de valor e ideales de izquierda”. Señala a Cabello como responsable de los asesinatos del diputado Robert Serra y de su líder José Odremán ocurridos el 1 y el 7 de octubre, respectivamente.

Pero Cabello no es el único que ha pedido lealtad ante posibles traiciones al proceso y al gobierno del presidente Nicolás Maduro. También el gobernador del estado Aragua, Tareck El Aissami, uno de los más cercanos a Chávez, denunció la supuesta penetración de la derecha en las filas rojas.

“Tenemos pruebas de que algunos reciben plata de Fedecámaras”, dijo El Aissami, refiriéndose al gremio que agrupa a las empresas privadas en Venezuela, contra quien el propio Maduro ha enfilado sus baterías de forma recurrente para responsabilizarlo de intentar desestabilizar su gobierno.

Estos llamados se registran a días de que el presidente Maduro otorgara un aumento salarial a los militares de 45% decisión cuestionada por diversos sectores de la sociedad. Maduro respondió a esos ataques colocándose del lado de la institución castrense.

"Voy a defender la Fuerza Armada Nacional Bolivariana por encima de cualquier cosa, frente a quienes los ataquen desde la oligarquía y la derecha. Pido al pueblo que defienda su Fuerza Armada Nacional Bolivariana", dijo el mandatario venezolano desde una dependencia militar que inauguró este jueves.

La lectura que hacen analistas políticos sobre estas demostraciones de lealtad es que se trata de una lucha interna de poderes, entre quienes acompañaron a Chávez desde el inicio del proceso político que promovió, y quienes se sumaron luego.

El profesor de Ciencias Políticas, José Vicente Carrasquero dijo a la Voz de América que se trata de “un ataque entre ellos mismos porque saben que hay algunos que piensan tomar el control. Es una lucha por imponer criterios, porque si hay algo que tiene paralizado al país son las diferencias de criterios entre los cabeza del proceso, que son Diosdado Cabello y Nicolás Maduro”.

Para Carrasquero hay evidencias de que Venezuela está entrando a una “fase de ingobernabilidad, que se expresa en solicitudes de decisiones que no pueden ser tomadas por el Presidente de la República, como por ejemplo, que el Colectivo 5 de marzo rete al mismo gobierno al pedir la destitución de Cabello. Eso es un sin sentido porque Maduro no tiene autoridad sobre el presidente de la Asamblea Nacional”, explicó.

La pugnas crecen dentro del partido de gobierno “porque hay gente que siente amenaza su cuota de poder”, concluyó.

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