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Futuros empresarios

  • Jennifer Méndez

El Tecnológico de Monterrey organiza la ‘Feria Emprendedor’, un evento en que los alumnos pueden convertirse en empresarios.

“Córrele, imprímelo y lo que salga”. Frases como ésta son fáciles de escuchar si eres alumno de quinto semestre de preparatoria del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad Juárez. ¿La razón? El Proyecto Emprendedor.

Una clase que tiene como objetivo hacer que los alumnos diseñen una empresa similar a la que pudieran tener en el mundo real al graduarse de una carrera profesional. La idea original consiste en crear una empresa a partir de alguna idea diferente y única, hacer los presupuestos para dicha empresa y planear el marco de acción para ponerla en marcha.

El día de la Feria Emprendedor, además de sufrir mucho estrés, los alumnos presentan la empresa y el producto o servicio al público, suponiendo que fuera real.

Lo interesante es que en efecto, puede ser verdad. Hay proyectos tan elaborados que obtienen muy buena respuesta del público que, tras conseguir el financiamiento, claro está, se convierten en negocios reales. Por lo que esto es una increíble oportunidad para volverse empresarios de verdad. Es por esto que se pueden ver cosas únicas durante la feria: Productos que jamás de hubieras imaginado ver y servicios tan originales que podrían rayar en lo absurdo. Estamos hablando de pastelería con servicio en internet; sushi hecho de fruta; incluso un paraguas con un dispositivo que se amarra al hombro para que no tengas que sujetarlo (la única y original hombrerella), y claro, pasando por servicios como alarmas para carro y un transporte para nuestros queridos viejitos.

Los coloridos ‘stands’ reciben al público, con expositores usando ropa formal, el uniforme del que sería su futuro negocio, hasta tutús y faldas de crinolina.

¿Verdad que es genial? Desde chocolates hasta pastelitos, pasando por muestras gratis de barbacoa de pavo y por supuesto, té de jazmín para controlar la glucosa en la sangre. Es una experiencia única, y hasta cierto punto educativa; mientras más ridículo y extravagante el producto, mejor. Captas la atención de la gente, te ríes un rato y ¡puedes ganar un borrego! (trofeo entregado a los ganadores). Tal vez suene raro el estar entusiasmado por un “borrego” pero, la estatuilla de madera ha resultado ser una maravilla para abrir puertas al futuro y una presea muy codiciada entre los alumnos.

La Feria Emprendedor no es sólo una feria. Es el inicio de un negocio que podría ser algo real y es una buena forma para aprender a ser responsable y administrado. La experiencia es única. Quizá aquí estamos viendo a una futura gran empresa de México, y que por cierto, fue hecha en Ciudad Juárez.

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