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Boehner: Para mi decepción, la propuesta no fue seria

  • Voz de América - Redacción

Las negociaciones del presidente Obama con los republicanos siguen en el 'abismo'. Informe de Lina Correa de La Voz de América.

Las posiciones partidarias sobre el abismo fiscal permanecieron inamovibles este viernes, a pesar de que el presidente llevó su causa a una fábrica de juguetes en Hatfield, Pensilvania, solo para que minutos después el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, advirtiera que aún “no estamos en nada”.

Obama dijo hoy en su discurso que había que exigir al Congreso que le respondiera al pueblo estadounidense, aprobando un plan enviado por la Casa Blanca a los legisladores, el cual contempla la extensión de los recortes impositivos que datan desde la época de George W. Bush solo para la clase media, y que permitiera, en cambio, que aumenten para los ricos.

“Si el congreso no hace nada, todas las familias estadounidenses van a ver como suben sus impuestos a partir de enero”, sentenció el presidente.

Los demócratas exigen el aumento de impuestos sin afectar a la clase media y que no se toquen los beneficios relacionados con programas populares de salud como Medicare y Medicaid ni del Seguro Social.

Pero los republicanos consideran que el balance del que había hablado antes el presidente, no se cumple con lo presentado, y que es necesario incluir en la mesa de negociación los recortes en el gasto público.

“Para mi decepción, la propuesta no fue seria”, dijo Boehner nuevamente este viernes. Se necesitan “recortes reales en el gasto”, añadió.

El abismo fiscal, una serie de medidas que aumentarían los impuestos para todos y recortaría el gasto a rajatabla, entrará en vigor automáticamente en enero de 2013, si el Congreso y la Presidencia no se ponen de acuerdo.

“Estamos en un punto muerto”, agregó Boehner. Y parece ser muy cierto.

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