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Las mujeres que agobian a exjefe de Inteligencia

  • Voz de América - Redacción

En esta composición aparecen, de izquierda a derecha, la biógrafa Paula Broadwell, General Davis Petraeus y su esposa Holly, y la tercera en la discordia, Jill Kelly.

En esta composición aparecen, de izquierda a derecha, la biógrafa Paula Broadwell, General Davis Petraeus y su esposa Holly, y la tercera en la discordia, Jill Kelly.

Jill Kelley, de Tampa, Florida, muy cercana al ex Director de la CIA y su familia, era quien recibía los correos amenazadores de la amante del General.

La segunda mujer relacionada con el escándalo que provocó la renuncia del director de la CIA, David Petraeus, el viernes pasado, al conocerse que había mantenido una aventura extramarital con su biógrafa, ha sido identificada por fuentes anónimas como Jill Kelley, de Tampa, Florida.

El FBI investigaba correos electrónicos amenazantes que Paula Broadwell, la biógrafa y amante de Petraeus, le envió a esa segunda mujer. La pesquisa sobre los correos de Broadwell reveló la relación entre ella y Petraeus.

Kelley, de 37 años, se desempeñaba como enlace sin sueldo con la Base MacDill de la Fuerza Aérea en Tampa, donde está la sede del Comando Central y el Comando Especial de Operaciones de las fuerzas militares.

Personal de Petraeus dijo a la agencia Associated Press que Kelley y su esposo eran invitados con frecuencia a eventos que él realizaba en la sede del Comando Central.

En un comunicado emitido el domingo por la noche, Kelley y su marido, Scott, dijeron: "Nosotros y nuestra familia hemos sido amigos del general Petraeus y de su familia por más de cinco años. Respetamos su privacidad y la de su familia y deseamos lo mismo para nosotros y nuestros tres hijos".

Un funcionario estadounidense dijo que los países de la coalición representados en el Comando Central le dieron a Kelley un certificado de apreciación en el cual se refieren a ella como "embajadora honoraria" ante la coalición, pero la mujer no tiene estatus oficial ni es empleada del gobierno de Estados Unidos, no obstante que se presentaba como embajadora sin mencionar la palabra "honoraria", según la AP.

Un ex colaborador del general retirado confirmó que Kelley fue quien recibió los correos amenazadores, pero dijo que entre ella y Petraeus no había una relación amorosa.
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