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Bombardeos contra Estado islámico favorecen a Assad

  • Voz de América - Redacción

Rescatistas corren para atender heridos en el área de Al-Muasalat area al norte de Alepo.

Rescatistas corren para atender heridos en el área de Al-Muasalat area al norte de Alepo.

El regimen sirio cierra el cerco contra los grupos rebeldes que intentan mantener el control en Alepo.

Las fuerzas gubernamentales sirias redoblaron una ofensiva aérea en las afueras de Alepo durante el fin de semana en un intento por cortar las rutas de abastecimiento de los rebeldes que luchan por derrocar al presidente Bashar al-Assad.

Aviones del régimen llevaron a cabo una serie de ataques en los distritos de al-Jandaoul y al-Castello de la segunda ciudad siria en importancia, la cual está siendo asediada por tres costados por las fuerzas del gobierno sirio y militantes del grupo Estado islámico.

Apoyados por combatientes chiitas reclutados en Irán y Afganistán, el régimen sirio se ha enfocado durante semanas en la principal ruta de abastecimiento de los rebeldes que llega a Alepo a través de Afrin y luego al norte desde el cruce fronterizo turco en Kilis. Es a través de esta ruta que los rebeldes mueven armas, municiones y medicamentos y sacan a sus heridos para tratarlos en Turquía.

La pérdida de Alepo por parte de los rebeldes sirios serían un enorme golpe simbólico para el levantamiento en contra de Assad y sería un devastador retroceso para los rebeldes apoyados por Occidente que se enfocan en derrotar a Assad y a los yijadistas del grupo Estado islámico, que controlan los puntos de entrada al noroeste de Alepo a través del control del pueblo de al-Bab.

La fuerza aérea siria también lanzó un feroz ataque sobre al-Bab arrojando las llamadas bombas de barril que mataron a 121 personas, en su mayoría civiles, de acuerdo al Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Con la presión de las fuerzas gubernamentales sirias por completar el cerco de los rebeldes en la ciudad, los insurgentes tratan de ponerse de acuerdo y superar sus largas disputas, que van desde desacuerdos ideológicos hasta rivalidades por el control de carreteras y pueblos.

Los comandantes rebeldes han culpado al gobierno de Obama por su decisión de solo atacar a los militantes del grupo Estado islámico, que han tomado grandes porciones de territorio en Irak y en siria, pero excluyendo de los bombardeos al régimen de Assad.

El enviado especial de Obama, el General John Allen recientemente sugirió que el gobierno estadounidense no cree que pueda haber una solución militar a la guerra civil en Siria, por lo cual su plan es entrenar y equipar a los combatientes moderados hasta que se conviertan en una fuerza creíble que obligue al régimen a negociar el fin del conflicto.

Las declaraciones de Allen desalentaron a los comandantes rebeldes que advierten que las luchas intestinas en contra del espectro de movimientos rebeldes, resultarán, de no hacer nada, en la desintegración de las fuerzas seculares y de islamistas moderados.

“Los rebeldes deben arreglarse ellos mismos”, dijo un funcionario de alto nivel del Departamento de Estado que habló con la condición de mantener el anonimato. “Ya hemos tratado darles forma y convertirlos en una fuerte coherente y unida pero cada vez el esfuerzo se ha venido abajo”, aseguró.

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