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Estado islámico recauda millones de varias fuentes


Celebración en las calles de la ciudad de Tabqa, en Siria, luego de ser tomada por militantes del Estado islámico.

Celebración en las calles de la ciudad de Tabqa, en Siria, luego de ser tomada por militantes del Estado islámico.

No se sabe a ciencia cierta cuánto dinero tiene el grupo Estado islámico de Irak y Levante, pero el secuestro, el tráfico humano, el petróleo y las donaciones dan lo suficiente.

Por Mohamed Zid Mastou y Carol Guensburg

En términos de financiamiento, el grupo militante Estado islámico es más que una bien aceitada máquina de brutalidad.

Sus fuentes de fondos incluyen secuestros, tráfico humano, contrabando y robo, además de la extorsión y sobornos disfrazados de impuestos y multas.

Sin embargo, son las ventas de petróleo en el mercado negro la fuente principal de entradas del grupo extremista, las cuales le generan al menos $1 millón de dólares diarios que se destinan al esfuerzo de establecimiento de un califato en la región, según estiman expertos de inteligencia y analistas estadounidenses.

No obstante, cualquier discusión económica sobre el grupo Estado islámico –también conocido como Estado islámico de Irak y Levante, EIIL, o simplemente EI—requiere de prudencia.

“El verdadero misterio es el rango de dinero recaudado… Gente diferente habla con diferentes fuentes que dan diferentes cifras” sobre la capacidad de organización de la organización, dice el economista de la RAND Corporation, Howard Shatz.

“Obviamente, el EIIL tiene interés en fingir que sus finanzas son más impresionantes” de lo que realmente son, añade Elizabeth Dickinson, autora de un reporte de la Brookings Institution sobre el financiamiento de los extremistas sirios.

El petróleo financia la lucha

Los yihadistas islámicos pusieron los ojos sobre la vital y lucrativa infraestructura petrolera desde hace varios años.

De 2006 a 2009 dicen haber recaudado $2.000 millones de dólares procedentes de la extorsión de empleados en la refinería petrolera Beiji en el norte de Irak, dice Shatz.

En junio, los yihadistas lucharon contra las tropas del gobierno por esa refinería, la más grande de Irak. Para julio sus instalaciones habían quedado fuera de operaciones y sus trabajadores habían sido evacuados. Aunque el gobierno asegura tener el control de la misma, los militantes todavía siguen atacándola de manera intermitente y las reparaciones que es necesario hacer podrían tomar un año entero.

Para agosto 15, el grupo Estado islámico manejaba seis campos petroleros en el norte de Irak, pero a fines de agosto había perdido control del sumamente productivo campo petrolero de Ajeel –una consecuencia de los bombardeos de Estados Unidos y los asaltos de las tropas iraquíes y kurdas.

La agencia The Associated Press estimó la semana pasada que el EI atiende 11 campos petroleros entre Irak y Siria.

El grupo saca el petróleo desde Irak, vendiéndolo a intermediarios a precios rebajados –hasta de $25 dólares por barril, según reportó la estación NPR recientemente. El precio normal es de $93 dólares por barril.

Presión de Estados Unidos

Estados Unidos intenta desbaratar el flujo de petróleo yihadista mediante una combinación de presiones políticas y bombardeos aéreos.

“Creemos que el contrabando de petróleo en camiones a través de las fronteras jordanas y turca es un problema serio”, dijo un funcionario del Departamento de Estado en una rueda informativa el 10 de septiembre. “Ambos países han prometido hacer lo que puedan por detenerlo, pero estaremos trabajando junto a ellos más atentamente en las semanas próximas, compartiendo inteligencia y en el tema de control fronterizo”.

Oficiales de inteligencia occidentales han estado monitoreando los camiones tanques del grupo Estado islámico que salen de Irak hacia el sur de Turquía, como reportó el New York Times, pero hasta ahora se han abstenido de realizar acciones militares en contra de ellos. El Times también reportó que los militantes proveen de gas natural al régimen de Bashar al-Assad, para que pueda operar sus plantas eléctricas.

Secuestros y tráfico humano

Los recientes videos que muestran las decapitaciones de los periodistas estadounidenses James Foley y Steven Sotloff y del voluntario británico David Haines funcionan no solo como propaganda sino también como mensajes para promover el pago de rescate por otros rehenes, dicen los analistas.

El grupo Estado islámico exigió 100 millones de euros o $132 millones de dólares por la liberación de Foley, según dijo NBC News. El grupo también demandó $6,6 millones por la liberación de una voluntaria estadounidense, según reportes de ABC News.

Estados Unidos y Gran Bretaña, por política, no pagan rescates por la liberación de sus ciudadanos. Pero otros países sí.

Se cree que Francia pagó $18 millones de dólares al grupo Estado islámico por cuatro franceses, algo que Francia niega, y CBS News reportó que una corporación escandinava recientemente pagó $70 mil dólares por un empleado secuestrado.

El grupo también gana millones vendiendo mujeres cautivas y niños al comercio sexual. Funcionarios de Naciones Unidas aseguran que los militantes del grupo EI pueden haber forzado a 1.500 refugiados cristianos y yazidíes a convertirse en esclavos sexuales.

Impuestos, peajes y extorsión

El grupo Estado islámico también impone impuestos, peajes y multas para asegurar el flujo constante de dinero.

“Obligan a los motoristas a pagar “impuestos de guerra” en sus territorios, generando varios millones de dólares mensualmente.

En la ciudad siria de Raqqa y en zonas rurales del noroeste de Hasakah, los militantes del Estado islámico cobran a cada casa el equivalente a $13.50 al mes por agua y electricidad, junto a una cuota de $4 dólares de “pago por protección”.

Otra fuente de dinero son los mismos combatientes extranjeros que significan más del 70% del presupuesto operativo del grupo.

“Estos días los extranjeros entregan todo el dinero en efectivo que traigan a su llegada”, dice Shatz, aunque eventualmente “los que se quedan, probablemente reciben un pago y una renta como los locales”.

Finalmente, las donaciones son solo una pequeña fracción del financiamiento y aunque se sospecha que algunos gobiernos del Golfo Pérsico ayudan, no hay evidencia sólida para probarlo.

El Departamento del Tesoro estadounidense ha identificado a Kuwait y Qatar como “jurisdicciones permisivas” para las operaciones de recolección de fondos a organizaciones terroristas, mientras otro sospechoso, la Arabia Saudita dominada por los sunitas, designó recientemente al EIIL como grupo terrorista, lo que hace ilegal que los ciudadanos saudís apoyen al grupo.

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