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‘Esperando el nuevo dia’


Un gigantesco remolino de agua frente a la ciudad de Oarai, en la prefectura de Ibaraki, arrastra los barcos pesqueros en su entorno.

Un gigantesco remolino de agua frente a la ciudad de Oarai, en la prefectura de Ibaraki, arrastra los barcos pesqueros en su entorno.

Castro destaca que la preparación de la ciudad de Tokio y de todo Japón para los terremotos ayudó a disminuir el impacto.

“La gente está ahora descansando, aunque no se si decir descansando, sino que mucha gente está en vigilia”, decía el periodista peruano radicado en Tokio, Mario Castro, a la Voz de América, en una entrevista telefónica.

Con voz cansada y aún trabajando en su computadora cuando eran las 2 de la mañana del sábado 12 de marzo de 2011 en la capital de Japón (el mediodía del jueves 11 de marzo en el este de Estados Unidos) para enviar sus reportajes a El Comercio y El Tiempo de Lima, y después de asistir a uno de los terremotos más grandes en un siglo, Castro decía que “Japón va a seguir temblando a lo largo de un mes, más o menos”.

Sin embargo, las replicas “mayores fueron las que se produjeron cerca del epicentro del terremoto en los primeros momentos y que fueron disminuyendo luego”.

Al caer la noche en Tokio “la situación es normal” destacó el periodista peruano, “el alerta sigue, pero todo está calmado, y ahora sólo esperamos para ver que nos trae el nuevo día”.

Respecto a los daños que se observan en Tokio, explicó que no son muchos, “ventanas rotas, el campanario de una iglesia que medio se cayó, pero nada comparado en el norte”.

Castro destaca que la preparación de la ciudad de Tokio y de todo Japón para los terremotos ayudó a disminuir el impacto. “Por ley la mayoría de las construcción son antisísmicas, aunque hay construcciones más antiguas que no lo son”.

En tanto “la población tiene mucha preparación contra desastres naturales”. Recordó que “Japón se caracteriza por ser un país que previene, en todo sentido. Aquí la prevención es lo más importante. Y ante un terremoto o un desastre natural, los japoneses han entendido desde hace mucho tiempo que estar preparado es la única salida”.

Sin embargo, “después de lo vivido hoy día no digo que es poco lo que se puede hacer, porque siempre hay cosas que se pueden hacer, pero un terremoto es lo que es”.

Respecto a la situación en las plantas nucleares y las refinerías de petróleo, Castro dijo que el gobierno ha dado tranquilidad “total. Que yo sepa y que se sepa la situación está controlada y la respuesta del gobierno ha sido totalmente eficiente”.

En el norte la situación es grave aunque Castro prefirió no hablar de devastación total. “Hay una zona que está bastante golpeada especialmente que son las prefecturas de Miyagi y Sendai”.

En esa zona costera en particular, el impacto del tsunami se vio facilitado porque son zonas ribereñas muy bajas, “Japón no tiene, con excepción del Monte Fuji y algunas zonas volcánicas, no tiene más de 100 metros de elevación sobre el nivel del mar, especialmente en las ciudades”, concluyó Mario Castro.

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