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Lanzan satélite para monitorear el clima en el espacio

  • Rosanne Skirble

Imágen de video de la NASA que muestra el escape de la segunda etapa del cohete SpaceX Falcon 9 durante el lanzamiento del DSCOVR.

Imágen de video de la NASA que muestra el escape de la segunda etapa del cohete SpaceX Falcon 9 durante el lanzamiento del DSCOVR.

DSCOVR estará fijado en la órbita L1, conocida como el punto Lagrange, donde la fuerza gravitacional del sol y la Tierra se anulan mutuamente.

Un nuevo satélite ha emprendido un viaje de 110 días que lo pondrá a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección del sol y una vez que alcance está órbita, DSCOVR –el Observatorio Climático en el Espacio Profundo—reemplazará un viejo satélite en el monitoreo del clima en el espacio.

DSCOVR estará fijado en la órbita L1, conocida como el punto Lagrange, donde la fuerza gravitacional del sol y la Tierra se anulan mutuamente. Desde ese punto distante, documentará la continua corriente de particulares solares magnéticas.

SpaceX cancela amarizaje

Un comunicado de la firma de servicios espaciales SpaceX dijo haber suspendido el intento de recuperación de la primera etapa de su cohete Falcon 9, que el miércoles llevó al espacio el satélite DSCOVER, la cual estaba supuesta a aterrizar sobre una plataforma situada en el mar.

“La nave madre está diseñada para operar en toda clase de clima excepto en los más extremos. Desgraciadamente estamos experimentando esa clase de clima en el Atlántico con olas que alcanzan los tres pisos de altura que revientan sobre la plataforma”, dijo SpaceX.

De igual manera, SpaceX reconoció que solo tres de los cuatro cohetes de la nave estaban funcionado, haciendo la operación muy difícil de realizar.

La compañía intenta probar que es posible recuperar los cohetes para volver a utilizarlos.

La vida en la Tierra se ve mayormente protegida de esas partículas por el campo magnético y la atmósfera del planeta. Pero Thomas Berger, director del Centro de Predicción del Clima en el Espacio dela Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés), dijo que las erupciones a gran escala del sol, llamadas eyecciones coronales masivas, aún pueden ser peligrosas.

“Estas son nubes magnéticas en verdad, en verdad muy grandes que son expulsadas por el sol a velocidades muy, muy grandes… y cuando impactan la Tierra es como un tsunami o un huracán en términos de clima espacial”, dice.

Las tormentas espaciales violentas pueden arruinar las redes eléctricas, afectar satélites e interrumpir señales de radio y sistemas de comunicación en la aviación. Este año se cumple el pico del ciclo solar de 11 años, cuando el clima extremo en el sol más puede afectar la vida en la Tierra.

Berger explicó que la recuperación completa de una tormenta solar que sea muy mala puede tomar entre cuatro y 10 años y costar entre $1 y $2 billones de dólares, de acuerdo a un reporte reciente publicado por el Consejo de Investigación Nacional.

“No hay mucho que podamos hacer dado que el sol es una estrella gigante y nosotros somos solo un planeta miniatura en su órbita. Sin embargo –señala—corresponde a la NOAA y al Centro de Predicción en particular predecir estos fenómenos y proporcionar al público las observaciones, las advertencias y las alertas que se necesitan para mitigarlos”.

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