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Los reality shows

  • Pia Salmre - Washington, DC

Si la imagen de EE.UU. llega al exterior, sólo a través de los reality shows, "tendríamos mala opinión del país", dice Thompson.

Si la imagen de EE.UU. llega al exterior, sólo a través de los reality shows, "tendríamos mala opinión del país", dice Thompson.

¿Podría nuestra fascinación con los programas de eality TV ser una predeterminación genética?

De acuerdo con, al menos un experto, la respuesta es sí.

Según Bob Thompson, director del Centro para el Estudio de la Televisión Popular de la Universidad de Syracuse, “los seres humanos en todo el mundo tienden al voyerismo".

De hecho, Thompson cree que entrometerse en las vidas de otros aumentaba las probabilidades de supervivencia de decenas hombres primitivos hace miles de años.

"Era una información importante cuando una persona se asomaba a la cueva de al lado”, dice Thompson quien considera que estos programas “abren una ventana a otro mundo”.

Los reality shows vienen en muchas formas: desde concursos (Survivor), hasta los que siguen las actividades del día a día (Jersey Shore).

Bob Thompson cree que parte del atractivo es similar a cuando los conductores reducen la velocidad al pasar por donde ha ocurrido un accidente.

Experimento social

Thompson considera que estos programas son un experimento social interesante.

"Es como una especie de documental, pero lo que está documentando son situaciones artificiales. Estas personas son cuidadosamente seleccionadas. Ellos se ponen en situaciones controladas, artificiales y entonces, y sólo entonces, se enciende la cámara para grabar lo que la gente sin guión en mano van a hacer", dice.

Colocar personas en un cuarto, dejarlas expresarse, mostrarse sin reservas y decir lo que desean es considerado por muchos sociólogos como un gran experimento social y el televidente tiene en sus manos el resultado final.

Fenómeno global

Aunque comenzaron en el extranjero, los reality shows de Estados Unidos están muy de moda a nivel internacional.

Son baratos en cuanto a producción, son de fácil exportación y son fáciles de vender.

Thompson no cree que se trate de una moda pasajera. De hecho, él lo ve como una forma de arte contemporáneo.

"Para entender una cultura, no sólo hay que saber acerca de sus líderes, sus guerras y la historia económica, hay que saber acerca de sus canciones de amor, los adornos de jardín y los programas de televisión", dice Thompson.

Pero sin duda estamos exportando cultura.

"Da un poco de miedo. Si la gente afuera aprende sobre que es Estados Unidos sólo por ver un reality show", dice Thompson.

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