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Obamacare en carrera de obstáculos

  • Roberto Casin - Apuntes desde Miami

La Casa Blanca ha puesto énfasis en la promoción de los beneficios de la ley entre los hispanos.

La Casa Blanca ha puesto énfasis en la promoción de los beneficios de la ley entre los hispanos.

La nueva ley de salud que busca proporcionar seguro médico a millones de estadounidenses que hoy no pueden costearlo está enfrentando más contratiempos de los previstos.

Luego de más de una semana del debut de la nueva ley de salud en EE.UU., conocida como Obamacare, su implementación está enfrentando más obstáculos de los previstos, incluida la resoluta obsesión de algunos legisladores republicanos por derogarla.

El principal objetivo de la ley, aprobada en 2010, es ampliar el acceso a coberturas médicas más baratas ofreciendo subsidios a quienes no puedan costearse el cuidado de salud —que en los últimos años se encareció sobremanera—y prohibir a los aseguradores que nieguen pólizas o cobren más, como era usual, a los que tienen padecimientos crónicos.

Pero un número considerable de estadounidenses aún no están convencidos de que la ley los favorecerá, y según un reciente sondeo de opinión de la cadena NBC News y el diario The Wall Street Journal, 44 por ciento de los encuestados dijeron que Obamacare es una mala idea. Solo 31 por ciento indicaron lo contrario.

A la polémica generada por la ley y los reproches de que a la larga encarecerá más la atención médica se han sumado ahora contratiempos técnicos y logísticos para implementarla. Para poner en marcha el Obamacare, el Gobierno tuvo que crear a través del Departamento de Salud, sitios web para la inscripción de personas en 36 estados cuyas autoridades se negaron a participar en los planes.

Pero la gente ha tenido dificultades o le ha sido imposible acceder a esos sitios, un problema que según el Gobierno federal ha sido motivado por el exceso de tráfico de unos 8,6 millones de interesados en la primera semana de funcionamiento, lo que de acuerdo a los defensores de la ley demuestra el interés de la población.

Los críticos del Obamacare, en cambio, se ha valido del mismo argumento para subrayar que la ley adolece de improvisación, y que sus fallas meritan que al menos sea prorrogada por un año, plazo en el que algunos congresistas confían en ir más allá y poder derogarla porque la consideran entre otras cosas incosteable.

Precisamente para hacer costeables los seguros, el Gobierno necesita que se inscriban en los nuevos planes sobre todo jóvenes y personas saludables que permitan subsidiar el seguro de los que sufren de enfermedades crónicas. Se estima que muchos que antes pagaban por encima de $1.000 dólares al mes, con la ley pagarían como promedio primas de unos $300.

Organizaciones cívicas, no lucrativas, activistas e incluso los gobiernos de algunos estados están dando promoción a la ley. Y un grupo denominado Enroll America, dirigido por un antiguo empleado de la Casa Blanca, está procesando datos para localizar a personas sin seguro médico e ir puerta por puerta a instarlos a que adquieran cobertura.

Por el momento no se sabe cuántas nuevas pólizas se han expedido porque la información es aún incompleta y dispersa, aunque por ejemplo en Nueva York hasta el 8 de octubre sumaban más de 40 mil. La meta de las autoridades es que al menos 7 millones de personas se inscriban durante el primer año de funcionamiento.

En el país hay alrededor de 51 millones de personas que carecen de seguro médico, y según el Consejo Nacional de la Raza, el 33 por ciento de los hispanos no cuenta con ningún tipo de cobertura.

El Gobierno ha puesto gran énfasis en la divulgación de los beneficios de los que ahora disponen los miembros de esta comunidad, incluso mediante una página web en español CuidadoDeSalud.gov.
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