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Obama y Romney pasan la primera prueba

  • Voz de América - Redacción

El primer debate fue un buen ejemplo de excelente moderación y de buen intercambio de puntos de vista.

El primer debate fue un buen ejemplo de excelente moderación y de buen intercambio de puntos de vista.

El presidente Barack Obama y su rival republicano, Mitt Romney, sostienen el primer debate televisado, se enfrentan cara a cara, y ahora son los estadounidenses los que tienen la palabra.

Los candidatos a la Casa Blanca en las elecciones del próximo 6 de noviembre en EE.UU., el presidente Barack Obama y el republicano Mitt Romney, sostuvieron este miércoles su primer debate televisado en la Universidad de Denver, Colorado, cada cual aferrado al propósito de vencer a su rival, y ahora son los electores los que dirán quién lo consiguió y quién no.

En hora y media de debate, estuvieron en pugna dos visiones divergentes sobre el camino que debe seguir el país para salir adelante, en materia de política nacional, con énfasis en el estado de la economía, la creación de empleos, los impuestos, el déficit federal, pero también los servicios de salud, y el rol del gobierno.

Obama se mostró sereno, con aplomo e incluso sentido del humor, y evitó entrar en contrapunteo con su rival concentrándose más en sus ideas y puntos de vista, mientras que Romney fue más inquisitivo en sus críticas al presidente, y a cada momento emplazó a su rival poniendo en tela de juicio sus políticas de los últimos tres años y medio.

En cuanto a la creación de fuentes de trabajo, uno de los asuntos más sensibles a discusión, el candidato republicano señaló que buscando la independencia energética del país planeaba crear 4 millones de nuevos empleos, y en el tema también polémico de los impuestos, Obama ironizó un par de veces que en el plan de Romney para modificar el código tributario los negocios de los millonarios son considerados como “pequeñas empresas”.

La reforma de salud, que los republicanos denominan “Obamacare”, fue otro punto de controversia. Según dijo Romney le costará más a los estadounidenses que pagar una cobertura privada, pero de acuerdo con el presidente, su ley por el contrario protege a las familias de clase media frente a las compañías de seguro médico.

Ambos candidatos pusieron de manifiesto sus diferencias también en lo tocante al rol del gobierno federal, que además de tener como mayor prioridad proteger a los ciudadanos, para Obama debe además ayudar crear oportunidades para que la gente sea exitosa, en tanto que para Romney es vital que no interfiera ni reemplace la libertad de decisión de cada cual.

Los retos de ambos

Durante el debate, el gran reto para el presidente fue tratar de demostrar que de resultar reelecto en los próximos cuatro años la situación del país mejorará, y que en los que ha estado en la Casa Blanca sus políticas no han resultado ser desacertadas y gracias a ellas el país no está estar peor.

Para Romney el mayor desafío fue tratar de desvirtuar que de ganar él la clase media será la gran perdedora y los ricos, los más favorecidos, tal y como dicen los demócratas, por lo que llegado el momento en el debate subrayo: ”No reduciré los impuestos que pagan los estadounidenses de mayores ingresos”.

Tanto el presidente como su rival estuvieron debatiendo con la mente puesta en los millones de estadounidenses que los observaban por televisión. Hace cuatro años fueron 52 millones los que sintonizaron el primer debate entre Obama y el republicano John McCain.

Aunque la mayoría de los analistas consideran que este primer debate debe ser decisivo para marcar la pauta de los otros dos que quedan (el 16 y 22 de octubre) y en definitiva para el desenlace final de los comicios, otros dudan de que en verdad ejerza una influencia determinante en la opinión del electorado.

La firma Gallup ha dicho que en medio siglo de careos presidenciales ha habido nueve desde 1960, y sólo en dos de ellos en los que el candidato que llegó al podio perdiendo según las encuestas terminó con alguna ventaja luego de los debates.

Ambos contendientes llegaron a Denver con la opinión de los estadounidenses dividida acerca del desempeño económico de Obama. Según un reciente sondeo, el 45 por ciento culpa al presidente por la falta de empleos, mientras que el 49 por ciento opina que su gestión ha sido todo lo buena que ha podido.

Cuando sólo falta poco más de un mes para los comicios y en algunos estados ya dio inicio la votación temprana o por correo, la atención de los estadounidenses comienza a centrarse ahora no sólo en las propuestas de los candidatos, sino también en la imagen que proyectan y la confianza que inspiran, algo en lo que los debates juegan un rol fundamental.

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