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Parálisis del gobierno tendría alto costo

  • Roberto Casin - Apuntes desde Miami

Una tormenta se cierne sobre el Capitolio en Washington mientras en su interior se desataba otra en torno al presupuesto.

Una tormenta se cierne sobre el Capitolio en Washington mientras en su interior se desataba otra en torno al presupuesto.

Además de afectar a empleados federales y a la empresa privada, los daños a la economía nacional serían incalculables. Nuevo voto republicano este sábado eleva las posibilidades de un cierre parcial del gobierno.

Voto republicano acerca el cierre

El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, convocó este sábado al liderazgo republicano para votar por una propuesta que extiende los fondos del gobierno hasta el 15 de diciembre.

Pero el proyecto demora la entrada en vigor del Obamacare un año e incrementa las posibilidades de un cierre parcial del gobierno a partir del próximo martes, 1ro. de octubre.

En respuesta a Boehner, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, señaló que la votación de los republicanos “no tuvo sentido".

También reiteró que "el Senado rechazará cualquier intento que obligue a hacerle cambios a la reforma de salud a través de un proyecto de ley para mantener abierto el gobierno, o un proyecto para aumentar el techo de la deuda”.

A contrapelo de la propuesta de la Cámara, la del Senado extendería los fondos gubernamentales hasta el 15 de noviembre para dar un mes al Congreso a fin de aprobar un presupuesto a más largo plazo.
El cierre de las operaciones del gobierno de EE.UU., que pende como una amenaza sobre el país si republicanos y demócratas en el Congreso no logran aprobar un plan de presupuesto antes del 1ro. de octubre, causaría un serio revés a la economía.

Tal y como se preveía, el Senado, de mayoría demócrata, rechazó un proyecto elaborado por los republicanos de la Cámara de Representantes que en esencia a cambio de un presupuesto temporal buscaba privar de fondos a la ley de reforma de salud conocida como Obamacare.

De hecho, expertos han puesto de relieve que de no ser aprobado un presupuesto a tiempo se pondrá obstáculos a la recuperación económica, se desaprovecharán miles de millones en fondos federales y los mercados de valores se desestabilizarán.

Dick Durbin, segundo legislador demócrata en rango en el Senado, dijo que dado el caso miles de trabajadores federales serán enviados a casa con licencia, en oficinas como las que se ocupan de la Seguridad Social y los Veteranos, sin garantía de que luego se les retribuyan los salarios perdidos.

“Esto da a nuestro país una mala reputación en un momento cuando necesitamos mostrar la fortaleza de una economía recuperándose”, dijo refiriéndose a las consecuencias del punto muerto en que se halla el Congreso y a la eventual parálisis del gobierno.

La Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca estimó que los dos cierres de las operaciones gubernamentales que ocurrieron en 1996 con duración total de 26 días, le costaron al gobierno $1.400 millones de dólares (el equivalente hoy de $2 mil 100 millones).

Pero en adición a los empleados públicos, el sector privado no se vería exento de perjuicios. Se estima que ese año solo en el área de la capital la interrupción presupuestaria afectó el 20 por ciento de los contratos de empresas con el gobierno. No se sabe a cuánto ascendieron las pérdidas, pero economistas dicen que de repetirse la situación, ahora sería peor.

La razón es que el gobierno paga hoy en día tres veces más en contratos a empresas privadas que en la década de los 90, y además, especialistas de la agencia calificadora de riesgos Moody´s han estimado que de producirse un cierre de más de una semana el crecimiento económico nacional podría congelarse el próximo trimestre, el último del año.

Otra de las repercusiones negativas sería en el mercado laboral, y entre las previsiones se cita la elevación de la tasa de desempleo, actualmente en 7,3 por ciento, a 7,8 por ciento, cuando el país se esfuerza denodadamente por estimular la creación de nuevos puestos de trabajo para poder estabilizar su economía.

El panorama podría ser incluso más dramático porque a la falta de un acuerdo para probar el presupuesto fiscal de 2014 se suman los debates, también infructuosos, sobre el incremento del techo de la deuda nacional, y el gobierno se quedará sin fondos para hacer frente a sus obligaciones tan pronto como el 17 de octubre.

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