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Hillary Clinton: la más admirada

  • Voz de América - Redacción

Como secretaria de Estado Clinton visitó 112 países y cubrió casi un millón de millas de vuelo.

Como secretaria de Estado Clinton visitó 112 países y cubrió casi un millón de millas de vuelo.

Luego de cuatro años como jefa de la diplomacia de EE.UU. la exprimera dama y exsenadora se despide del Departamento de Estado contando con la simpatía de 2 de cada 3 estadounidenses.

Cuando este viernes la secretaria de Estado, Hillary Clinton, deje el puesto al frente de la diplomacia de Estados Unidos tal vez no sea en el futuro recordada por ningún hito específico en política exterior pero sí deja un legado de duro trabajo y notoria popularidad.

Según la encuestadora Gallup, se va como la mujer más admirada del país, y de acuerdo con recientes sondeos del diario The Washington Post y la cadena ABC, se despide con el respaldo de dos de cada tres estadounidenses entrevistados, que califican de favorable su gestión.

En el momento incluso más desagradable de su carrera, cuando hace apenas unos días fue interpelada en el Congreso sobre la muerte del embajador estadounidense Chris Stevens y otros tres diplomáticos en Bengasi (Libia), la secretaria de Estado dio muestras de temple y firmeza.

Su primer gran mérito al asumir la secretaría de Estado fue haber borrado de golpe y con elegancia las diferencias que podían haberla separado del presidente Barack Obama después de haber rivalizado ambos por la candidatura demócrata a la Casa Blanca en las elecciones de 2008.

Clinton, quien ya anunció que escribirá sus “memorias”, llevó a cabo una enérgica defensa desde la Secretaría de Estado del rol que pueden desempeñar las mujeres en las sociedades modernas, para que compitan a los más altos niveles no sólo en EE.UU. “sino en todo el mundo”.

Su partida se produce en medio de especulaciones de que podría postularse a la presidencia en el 2016, aunque según ella desea apartarse de la vorágine en la que ha estado envuelta y no se ve regresando en un futuro a la política. Sin embargo, algunos analistas no descartan de plano tal probabilidad.

Durante su ejercicio como secretaria de Estado, no se logró la paz en Oriente Medio; no se halló solución al sangriento conflicto en Siria; la enemistad de Venezuela con EE.UU. se desbordó; la hostil influencia de Irán en América Latina se expandió; la violencia del narcotráfico en Centroamérica se agudizó, y Cuba no dejó de ser una dictadura.

Pero bajo sus auspicios se logró una mayor apertura política en Myanmar (Birmania) y aunque algunos la acusan de haber sido débil contra Irán y Corea del Norte, en la práctica, de acuerdo con el Pew Global Attitudes Project, Hillary Clinton logró recuperar la imagen positiva de EE.UU. en el mundo.

En su última semana en el puesto, dijo que durante su gestión Washington valoró en alto grado sus nexos con América Latina y expresó su deseo de que en el futuro esas relaciones “sean todavía más estrechas”.

De cualquier modo su labor fue meticulosa, indetenible y agotadora: viajó a 112 países como cabeza visible de la diplomacia estadounidense, cubrió casi un millón de millas en vuelo (más de dos mil horas en el aire), y se pasó más de un año (401 días) en visitas de trabajo en el extranjero.

De hecho su sustituto al frente del Departamento de Estado, John Kerry, un senador sumamente ducho en materia de política exterior, ha declarado que seguirá el legado dejado por Clinton a la diplomacia estadounidense.
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