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Siria un clavo caliente para Obama


La gran interrogante es si el grupo palestino Hamas es capaz de hacer la paz con Israel.

La gran interrogante es si el grupo palestino Hamas es capaz de hacer la paz con Israel.

El conflicto palestino-israelí será otro de los asuntos peliagudos en el discurso del presidente de EE.UU. sobre el Oriente Medio.

El discurso que pronunciará el presidente de EE.UU., Barack Obama, este jueves sobre el Oriente Medio ocurre en un momento crucial para el futuro de los países del área y también para la política exterior de Washington respecto a la región.

Según adelantó la Casa Blanca, el presidente destacará el ejemplo que representan las manifestaciones prodemocráticas que han sacudido a varios países árabes en contraste con el violento modelo seguido por el cabecilla de la red terrorista al-Qaeda, Osama bin Laden, recientemente muerto.

Para Daniel Alvarez, del Centro de Estudios del Oriente Medio de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), además de continuar apoyando la llamada “primavera árabe”, si en su discurso Obama “no puede articular una posición coherente en torno a Siria, la credibilidad de la política exterior de EE.UU sufriría grandemente”.

Alvarez dijo que “no se puede apoyar lo que está sucediendo en Libia con el derrocamiento de Gadhafi, el cambio en Egipto con la caída de Mubarak, y decir que en el resto del Oriente Medio esa no va a ser la política”.

El experto destacó la reunión que tuvo esta semana el presidente Obama con el rey Abdullah de Jordania, porque ese país puede ser “un modelo” de reformas internas sin tener necesidad de llegar a lo que sucedió en Egipto, y está pasando en Siria y en Libia.

De acuerdo con el especialista de FIU “es importante que Obama pueda articular el camino a las reformas y darle a los gobernantes del Oriente Medio la posibilidad de hacerlas de una manera orgánica, evolutiva y sin tener que recurrir a actos de violencia contra la población”.

Josef Hague, un experto en asuntos del Oriente Medio, dijo a la Voz de América que obligatoriamente el tema sirio será crucial en el discurso de Obama porque “la paz sin Siria en el Oriente Medio no es paz”.

El analista destacó que el gobernante Bashar al-Assad ha enviado un fuerte mensaje a Occidente al permitir por primera vez que su guardia fronteriza siria deje pasar a los palestinos para ir a "liberar a Palestina" desde el Golán.

“Ahora EE.UU. tiene que elegir si permite un dictador en el poder en Siria a cambio de la paz con Israel”, dijo Hague, para quién esa es la gran pregunta.

Otro aspecto importante que ambos expertos consideran que Obama abordará sin duda es el recién formado gobierno de unidad entre el presidente palestino Mahmoud Abbas y el movimiento Hamas.

“Si EE.UU. no logra ser un árbitro o mediador imparcial de ese proceso y ayuda a acercar a Israel a la mesa de negociaciones aun con la presencia de Hamas, su política exterior va a su sufrir grandes estragos”, dijo Alvarez, para quien Washington tiene que empujar adelante el proceso de paz entre israelíes y palestinos o de lo contrario la posición de los radicales se fortalecerá.

Hague, mucho más escéptico respecto al conflicto, señaló que el problema está en que lo principal no se ha resuelto, porque “la mayoría de los árabes musulmanes no quiere reconocer la existencia de Israel”.

El analista dijo que el presidente de EE.UU. podrá conseguir que palestinos e israelíes se sienten nuevamente a negociar pero lo que no se sabe es si Hamas se insertará en un acuerdo de paz, y si los radicales de Hezbolá en el Lìbano y los musulmanes en Irán aceptarán esa paz.

Según una encuesta difundida por el Pew Research Center dos días antes del discurso de Obama, la imagen de EEUU se deterioró a los ojos de los musulmanes durante el último año.

El centro de investigaciones indicó que Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo y donde Obama pasó parte de su infancia, es el único en donde la mayoría de los encuestados dijeron tener una imagen favorable de EE.UU. e incluso el porcentaje de opiniones positivas disminuyó, de 59 por ciento a 54 por ciento entre 2010 y 2011.

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