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Combatiendo el crimen en Maryland

  • Zulima Palacio

Wilson alienta a los jóvenes con problemas a que crean en ellos mismos para forjarse una vida mejor.

Wilson alienta a los jóvenes con problemas a que crean en ellos mismos para forjarse una vida mejor.

Un fiscal estatal de EE.UU. se ha convertido en ejemplo de cómo puede impartirse justicia y ayudar a los jóvenes a ser hombres de bien.

C.T. Wilson es un exitoso fiscal estatal en Maryland, en la costa este de EE.UU., que no olvida su infancia bajo custodia adoptiva, cuando fue víctima de abusos sexuales y golpizas. Eso lo hizo crecer en medio de la ira y la dureza, pero pudo hacer acopio de fuerza para darle un vuelco a su vida y hoy es nuestro personaje de Made in USA.

Como fiscal, se encarga de la acusación de adultos jóvenes en el condado de Prince George, en Maryland. Y muchos de sus casos son de violadores de la ley que han cometido delitos como robo, secuestro de automóviles y homicidios.

“Muchos de ellos son menores de edad.”, dijo al recordar una semana en corte cuando un juez sentenció a tres muchachos de forma consecutiva a unos 20 años de prisión y todos tenían 17 años.

De acuerdo con el fiscal, muchos de los jóvenes hallados culpables de tales delitos tienen una vida parecida a la que él tuvo cuando era el mayor de un grupo de 17 menores. Su madre era adicta a las drogas y al alcohol, y nunca conoció a su padre.

Wilson recuerda la primera vez que vio a su madre, cuanto sólo tenía cuatro años, y el servicio de niños en adopción fue a buscarlo para llevárselo.

“Ella sabía que venían a llevarme, de manera que me dijo que tenía que comportarme como un hombre. Me puso fuera en el portal de la vivienda y cerró la puerta, que yo comencé a golpear para que me dejara entrar de nuevo. Sé que probablemente lo hizo por bien, pero fue muy duro”, señaló.

Wilson emprendió un largo y doloroso camino por varias familias que lo tomaron en custodia temporal, hasta que finalmente fue adoptado a los nueve años de edad.

“Ahí fue cuando la historia pasó de muy mal a peor. Mi padre era un pastor de iglesia, maestro de kindergarten, Boy Scout, jefe de un grupo de niños exploradores, y además era pedófilo”, dijo.

Según Wilson, sufrió golpizas y abusos hasta que cumplió 14 años. Y a los 18 se enroló en las fuerzas armadas. “Los militares me enseñaron que yo podía lograr cualquier cosa, y me adapté mentalmente a eso”, señaló.

Al cabo de siete años como militar, C.T. Wilson estudió derecho. Después de graduarse comenzó a trabajar para el estado de Maryland. Fue entonces cuando se percató de que jóvenes provenientes de hogares adoptivos se metían en problemas con la justicia.

“No se puede detener el delito arrestando gente todos los días. Ni tampoco declarando gente culpable todos los días. Hay que ir realmente a la raíz del problema”, destacó.

Hace cuatro años, C.T. Wilson decidió conversar regularmente con jóvenes metidos en problemas. Les contó su vida personal, y los alentó a creer en ellos mismos y en una vida mejor. “Si yo puedo ser un abogado, tú puedes ser lo que quieras ser”, suele decirles.

Miles de menores de edad criados en adopción han escuchado a Wilson. Y en Washington, padres que han estado años en la cárcel se han reunificado con sus hijos.

Raquaa es un adolescente de 13 años que estuvo un año viviendo en custodia adoptiva, se reunió de nuevo con sus padres, y tuvo problemas en la escuela por peleas. El dice sentirse inspirado por Wilson. “Siento como si pudiera hacer lo mismo que hizo él, ir a las fuerzas armadas, hacerme un empresario o un abogado”, dijo.

El fiscal Wilson sostiene que debe mucho de su transformación a sus tres pequeñas hijas, que le enseñaron acerca del amor y cómo ser un hombre de familia.

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