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Anuncian regulaciones para tarjetas de débito pre-pago

  • AP

"Nuestras nuevas reglas cierran las brechas legales y protegen a los consumidores pre-pago cuando usan sus tarjetas, compran por internet o escanean su celular", dice el Buró de Protección Financiera del Consumidor.

"Nuestras nuevas reglas cierran las brechas legales y protegen a los consumidores pre-pago cuando usan sus tarjetas, compran por internet o escanean su celular", dice el Buró de Protección Financiera del Consumidor.

Emisores de las tarjetas pre-pago deberán proporcionar a los usuarios gratuitamente información básica de sus cuentas como balances e historial de transacciones.

Reguladores federales anunciaron nuevas reglas para gobernar la creciente industria de las tarjetas de débito pre-pago, en un esfuerzo de más de dos años que busca ofrecer protecciones básicas de cuenta para los consumidores que a menudo son personas financieramente desventajadas.

Las protecciones para las tarjetas perdidas o robadas también serán ampliadas a las tarjetas de débito pre-pago. Y el costo de las tarjetas deberá aparecer más claramente en el empaquetamiento.

"Hasta ahora...muchos de esos productos no tenían fuertes protecciones al consumidor bajo la ley federal", dijo en un comunicado Richard Cordray, director del Buró de Protección Financiero del Consumidor.

"Nuestras nuevas reglas cierran las brechas legales y protegen a los consumidores pre-pago cuando usan sus tarjetas, compran por internet o escanean su celular".

Las tarjetas pre-pago, que una vez tenían solo el propósito de servir como regalo, se han hecho más populares en los últimos 15 años, y han reemplazado efectivamente a las tradicionales cuentas de cheques para millones de estadounidenses.

Se estima que unos $65.000 millones de dólares fueron cargados a tarjetas pre-pago en 2012, el último año del que se tiene información disponible. Eso es más del doble de la cantidad que se cargó en 2009. Se espera que el monto se duplique nuevamente para 2018.

Vendidas en la mayoría de supermercados o minimercados, las tarjetas son mayormente usadas por estadounidenses de menores recursos, que estadísticamente tienen a ser jóvenes, de minorías raciales y posiblemente ganan menos de $25.000 dólares al año, según la Fundación Caritativa Pew.

A medida que la industria ha crecido, también han aumentado las controversias que la rodean. Las primeras tarjetas pre-pago tenían un costo mensual extremadamente alto, incluso a veces cobraban por poner dinero a la tarjeta.

La RushCard, una tarjeta respaldad por el magnate del hip-hop Russell Simons, sufrió una masiva falla digital hace un año, que dejó a cientos de miles de clientes sin dinero por varias semanas.

Los errores de la industria han permitido que los bancos y compañías de servicios más tradicionales emitan sus propias tarjetas pre-pago, entre ellos JPMorgan Chase y American Express.

Pero la industria ganó una concesión significativa. El Buró de Protección Financiera del Consumidor permitirá a los emisores de tarjetas de débito pre-pago ofrecer servicios de sobregiro, lo que legitimizará una pequeña y controversial parte de la industria de tarjetas de débito pre-pago.

Solo dos por ciento de todas esas tarjetas permiten sobregiro a sus clientes, según el Centro Nacional de Ley para el Consumidor. Con la autorización del Buró, ese porcentaje se expandirá.

Los defensores del consumidor han presionado fuertemente para que se prohiba el sobregiro en las tarjetas pre-pago, alegando que muchos clientes usan las tarjetas específicamente para evitar exponerse al sobregiro. Pero al hacerlo disponible en las tarjetas pre-pago, éstas tienen características casi iguales a las cuentas de cheques tradicionales.

Las nuevas reglas entran en vigencia el primero de octubre de 2017.

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