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Titánica labor a la vista

  • Voz de América - Redacción

El secreto está en que los legisladores logren un acuerdo que pueda ser aprobado por ambas cámaras del Congreso.

El secreto está en que los legisladores logren un acuerdo que pueda ser aprobado por ambas cámaras del Congreso.

La tarea de un “supercomité” legislativo de reducir la deuda de EE.UU. se ha hecho mucho más difícil tras la mala calificación hecha por S & P.

Las expectativas de que un “supercomité” legislativo pueda lograr la reducción de la deuda de EE.UU. en al menos $1,2 billones de dólares para fines de año eran de por sí difíciles, pero después de la degradación hecha por Standards and Poors sobre la calidad crediticia del país el asunto se ha vuelto aún más peliagudo.

Por ahora ya han sido elegidos 9 de los 12 miembros del panel por parte de tres líderes del Congreso, dos republicanos y uno demócrata, y los tres restantes deben estar seleccionados antes del 16 de agosto.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, anunció haber escogido a los senadores Max Baucus, John Kerry y Patty Murray, una decisión que ha sido blanco de críticas por que ésta última preside el comité de las campañas de reelección senatorial de los demócratas.

Por su parte, el líder de la minoría republicana Match McConnel seleccionó a los senadores Jon Kyl, Rob Portman, y Pat Toomey, en tanto que el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, dio a conocer como favorecidos a los congresistas Jeb Hensarling, Dave Camp, y Fred Upton.

Sólo queda por nombrar a sus escogidos la líder de la minoría demócrata en la Cámara, Nancy Pelosi.

Según las reglas, no hay límite de cuánto puedan conseguir en ahorros los integrantes del panel, ni tampoco tendrán restricciones sobre cómo lograrlo, bien sea mediante el incremento de impuestos o recortes a programas federales. El problema está en que lleguen a un entendimiento.

Las recomendaciones del “supercomité” tendrán que ser presentadas y sometidas a votación para el 23 de noviembre, no pueden ser enmendadas y se aprobarán por simple mayoría, sin que el proceso en teoría pueda ser obstruido por ningún tipo de maniobra legislativa.

El secreto está en que los legisladores logren un acuerdo que pueda ser aprobado por ambas cámaras del Congreso, aunque los republicanos no quieren que se suba los impuestos y se opondrían a consentirlo, mientras que los demócratas están reacios a afectar programas como el Medicare y la Seguridad Social.

El senador republicano John McCain dijo a la cadena de televisión NBC que “a menos que estemos listos para reformar el Medicare y la Seguridad Social, no vamos a tener una solución a largo plazo para nuestros problemas”.

Mientras tanto, el representante demócrata Barney Frank declaró a la CBS que la comisión que él preside en la Cámara de Reprsentantes (de Servicios Financieros) "va a estar bajo tremenda presión para poder recortar $1,5 billones de dólares del déficit”, y dijo estar escéptico.

La intransigencia por ambas partes fue lo que mayormente provocó que la agencia Standard and Poors redujera la calificación de la deuda del país el fin de semana.

Algunos incluso estiman que aún cuando el “supercomité” tenga éxito, una reducción de $2,1 billones de dólares no sería suficiente para satisfacer a Standard and Poors, porque la deuda seguiría estando llamada a incrementarse $13 billones de dólares durante los próximos 10 años.

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