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Canadá: cambios en la frontera

  • Voz de América - Redacción

Una zanja y un pequeño obelisco es todo lo que hay por marca fronteriza en el condado de Whatcom, en el estado de Washington.

Una zanja y un pequeño obelisco es todo lo que hay por marca fronteriza en el condado de Whatcom, en el estado de Washington.

Un estudio sobre seguridad fronteriza contempla la posibilidad de levantar cercas en partes de la zona limítrofe.

Estados Unidos y Canadá comparten la frontera no fortificada más larga que hay en el mundo, pero la que ha sido una peculiaridad durante muchos años podría cambiar muy pronto.

Un estudio sobre posibles mejoras en la seguridad limítrofe hecho por el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. sustenta la idea de levantar cercas en algunas secciones de la frontera común.

Entre otros aspectos también se está considerando la adición de carreteras de vigilancia, radares de corto alcance, más cámaras y vuelos de aviones no tripulados, aunque es la idea de la cerca la que más acapara la atención de los canadienses.

Según el legislador de la Columbia Británica Barry Pender, elegido por uno de los distritos a lo largo de la frontera se trata de “un acontecimiento decepcionante que luego de tantos años siendo buenos vecinos, una parte u otra pueda considerar ahora necesario construir una cerca”.

Don Beckhman, del cuerpo de planificadores del servicio de aduanas y protección fronteriza de EE.UU., dijo que no se tiene la intención de edificar una cerca al estilo de la cortina de acero erigida en zonas del borde limítrofe con México.

El especialista cree poco realista tratar de desalentar el cruce ilegal de la frontera canadiense cercando los 6.500 kilómetros que abarca, y más bien tiende a pensar en una amplia variedad de posibles medidas de seguridad.

De acuerdo con Beckhman, se está escuchando la opinión de la gente y no se adoptará ninguna decisión cuando menos hasta el año próximo

Algunos residentes como Caroline Correa, de Bellingham, en el estado de Washington, han expresado preocupaciones de que los vuelos de aviones de vigilancia no tripulados puedan afectar las migraciones de animales silvestres en sectores de la frontera.

Para el periodista Vaughn Palmer, del periódico canadiense Vancouver Sun, resulta irónico que las discusiones sobre la cerca ocurran en un momento en que el gobierno de Canadá está enfrascado en conversaciones con EE.UU sobre un pacto de seguridad para Norteamérica.

La idea sería fortalecer los controles en torno al perímetro de los dos países para facilitar el tránsito de un lado a otro de la frontera.

“Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 la relación fronteriza ha cambiado en infinidad de formas”, dijo Palmer, quien agregó que los canadienses van a tener que batallar para reconciliar las preocupaciones sobre seguridad de los estadounidenses “con los intereses turísticos y comerciales de los dos países”.

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