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La importancia de acuerdos comerciales

  • Voz de América - Redacción

Estos nuevos acuerdos comerciales son vitales para la economía de la clase media, según Obama.

Estos nuevos acuerdos comerciales son vitales para la economía de la clase media, según Obama.

En su mensaje semanal, presidente Barack Obama enumera las razones por las cuales la nueva generación de acuerdos comerciales sirven no solo a la economía del país, sino también a sus valores.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, explicó por qué los nuevos acuerdos comerciales con altas normas son importantes para la economía, empresas, trabajadores y valores estadounidenses.

Estos nuevos acuerdos comerciales son vitales para la economía de la clase media - la idea de que este país le va mejor cuando todo el mundo tiene una oportunidad justa, cada uno hace su parte justa, y todo el mundo se rige por las mismas reglas, señaló la Casa Blanca en un comunicado.

A continuación el texto íntegro del mensaje del presidente.

Hola a todos. Últimamente he estado hablando mucho sobre por qué los nuevos tratados comerciales son importantes para nuestra economía.

Hoy, les quiero hablar sobre por qué los nuevos tratados comerciales son importantes para nuestros valores.

Son vitales para la economía de la clase media: la idea de que este país va mejor cuando todos tienen una oportunidad justa, todos ponen de su parte y todos siguen las mismas reglas.

Estos son valores sencillos. Son valores de Estados Unidos. Y nos esforzamos por asegurar que nuestras vidas económicas estén a la altura de ellos, especialmente después de una crisis financiera causada por la imprudencia y la ambición. Pero también vivimos en un mundo donde nuestros trabajadores deben competir en una escala mundial. En un campo de juego no nivelado. Donde las reglas son distintas. Y por eso Estados Unidos debe escribir las reglas para la economía global, para que nuestros trabajadores puedan competir en un campo de juego nivelado.

Entiendo por qué muchas personas son escépticas en cuando a los tratados comerciales. Los tratados anteriores no siempre estuvieron a la altura de la publicidad. No incluyeron el tipo de protecciones por las que estamos luchando hoy.

Tenemos lecciones que aprender del pasado, y las hemos aprendido. Pero tratar de detener la economía global en nuestras orillas no es una de estas lecciones. No podemos rendirnos al futuro, pues se supone que vamos a ganar el futuro. Si Estados Unidos no modela las reglas de la economía mundial hoy, para beneficiar a nuestros trabajadores, mientras que nuestra economía está en una posición de nueva fuerza global, entonces China va a escribir esas reglas. He visto ciudades donde la fabricación se desplomó, las plantas cerraron, y los trabajos se acabaron. Y yo rechazo aceptar eso para nuestros trabajadores. Porque cuando el campo de juego está nivelado, nadie nos puede derrotar.

Por eso cuando asumí el cargo, comenzamos a pensar sobre cómo modernizar el comercio de manera que realmente funcione para los trabajadores que viven en Estados Unidos. Y eso es lo que hemos hecho con la nueva asociación comercial que estamos negociando en la región Asia-Pacífico, hogar de los mercados de crecimiento más rápido del mundo.

Es el acuerdo comercial de mayor nivel en la historia. Contiene disposiciones fuertes para los trabajadores y el medio ambiente, disposiciones que, a diferencia de los tratados del pasado, realmente se pueden hacer cumplir. Si se quiere incorporar, tiene que cumplir con estas normas. En caso contrario, queda afuera. Una vez que forma parte de esta asociación si viola sus responsabilidades, hay verdaderas consecuencias. Y debido a que incluye a Canadá y México, también soluciona mucho de lo que estaba mal con NAFTA.

Esto no es una carrera por lo bajo, por salarios y condiciones laborales inferiores. Los tratados comerciales que estoy negociando llevarán la carrera a su punto máximo. Estamos asegurando que los trabajadores de Estados Unidos se puedan reorganizar mediante programas de capacitación y colegios comunitarios, y usar conocimientos nuevos para la transición a nuevos empleos.

Si yo no pensara que esto era la cosa correcta para hacer por las familias de trabajadores, no estaría peleando por esto. Hemos pasado los últimos seis años tratando de rescatar la economía, reorganizar la industria automotriz y revitalizar la manufactura de Estados Unidos.

Y si alguna vez hubiera un acuerdo que debilite ese progreso, o que dañe esos trabajadores, yo no lo firmaría. Toda mi presidencia se ha tratado de ayudar a que las familias de trabajadores se recuperen de la recesión y de edificar un futuro. Y mientras sea Presidente, seguiré luchando por eso.

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