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Los páramos: fábricas de agua que se agotan


Las fuentes de agua están seriamente amenazadas por el cambio climático y la falta de políticas oficiales. Laguna Bocagrande a tres mil msnm en cercanías a Bogotá, Colombia.

Las fuentes de agua están seriamente amenazadas por el cambio climático y la falta de políticas oficiales. Laguna Bocagrande a tres mil msnm en cercanías a Bogotá, Colombia.

Colombia posee el 64% de los páramos del mundo. Son reservorios de agua que el calentamiento global amenaza severamente.

El cambio climático he elevado las temperaturas en el mundo y esto ha generado el desplazamiento de comunidades y cultivos a lugares más altos afectando importantes ecosistemas fundamentales para la supervivencia humana.

Adicionalmente, la aplanadora minera avanza imparable por entre valles, montañas y páramos dejando desolación y deforestación.

En la zona ecuatorial están los páramos que son formaciones que se ubican entre los 3.300 msnm y los 4.100 msnm. Están principalmente en Sur América, algunas elevaciones en Centro América y en África en la zona de Guinea. Colombia posee el 64% de los páramos del mundo.

Los páramos se caracterizan fundamentalmente por ser los proveedores de agua dulce para los pueblos y ciudades y para los embalses que producen energía. Funcionan como reservorios del vital líquido.

Estamos hablando entonces de las maravillosas fábricas de agua que son la esencia de la vida y de la supervivencia. Allí, en esas alturas, la reina es la niebla permanente, el frailejón centenario y diversas especies animales y vegetales que dominan las bajas temperaturas propias de la ruda y a la vez frágil montaña.

El desplazamiento de comunidades hacia las zonas de páramo ha venido en aumento debido a la variación de las temperaturas por el cambio climático. El daño que se está causando es irreparable.

Con las familias campesinas llegan los cultivos de papa, la ganadería extensiva, la minería de cal y carbón. Estas labores en alta montaña están deteriorando la esponja de agua natural de los páramos. En los cultivos se utilizan demasiados químicos para la cosecha.

Después de los 3.000 msnm la vegetación tiene la característica de almacenar agua, como esponja la absorbe, la protege y luego esta va escurriendo buscando los afluentes naturales para luego alimentar a las ciudades.

La llegada de las comunidades campesinas o las tropas mineras, no solo acaba con la riqueza natural sino que contaminan los arroyos y el mal se extiende.

La vegetación de estas alturas crece muy lentamente así que los efectos de destrucción permanecen en el tiempo. La característica de estas variedades vegetales es que son muy sensibles y débiles.

Es el cambio climático, la falta de pedagogía, los elementos culturales de las comunidades y la ausencia de políticas proteccionistas de los gobiernos las causales del daño que se está generando.

Es el agua, la vida y la supervivencia lo que está en juego. No basta con declarar zonas de reserva forestal a los páramos, hay que reubicar a los campesinos, hay que controlar la minería y evitarla cuando las fuentes de agua están amenazadas.

Estas fábricas de agua no tienen posibilidad de reactivarse después de que su fuente se agota. Si la capa vegetal se destruye, las esponjas protectoras desaparecen.

El agua que llega por los grifos viene de los páramos, la provee la naturaleza, esos mismos ecosistemas que el hombre destruye. Un día por el grifo no escurrirá nada.

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