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Un estadounidense en la revolución libia

  • Carolyn Weaver

Puede sonar a ficción, pero el tema del nuevo documental “Point and Shoot” (Apunta y dispara), del director Marshall Curry, es una historia verdadera.

Un joven estadounidense se lanza a la calle con su cámara de video, en un viaje en motocicleta por el mundo árabe y termina peleando junto a los rebeldes libios. Puede sonar a ficción, pero es una historia verdadera y el tema de un nuevo documental “Point and Shoot” (Apunta y dispara), del director Marshall Curry.

La mayor parte del film fue tomado por su personaje y coproductor, Matthew VanDyke, quien se graduó en estudios de seguridad, con énfasis en asuntos del Medio Oriente. Todavía vivía con su madre en Maryland y todavía le lavaban su ropa y le hacían la comida, cuando se compró una moto y viajó 5.600 kilómetros por el mundo árabe, filmándose en el camino.

Fue una especie de viaje de “autodescubrimiento”, dijo en una entrevista, un pasaje hacia la vida adulta. Planeaba hacer una película de aventura y turismo.

Para alguien que padece de un desorden compulsivo-obsesivo, y que solía lavarse las manos docenas de veces al día, el viaje estuvo lleno de pequeños sustos. Su miedo a la suciedad y a los insectos lo pusieron a prueba constantemente. Cuando se encontró un inodoro de fosa no sabía lo que era y mejor usó una ducha. Comer en un plato común con sus amigos libios también fue un reto.

Su motocicleta se atascó en la arena y se descompuso. Fue arrestado y detenido en varios países. En Kabul, una muchedumbre lo rodeó y hostigó. En Irak, un soldado estadounidense le enseñó a disparar con un rifle automático –su primera experiencia con las armas.

La Primavera árabe

Pero los amigos que hizo, particularmente un libio llamado Nouri, fueron lo mejor que se encontró, según dijo. Así que cuando estalló la Primavera árabe y comenzó la revolución en Libia, empacó y nuevamente dejó a su novia y a su madre.

“Cuando comenzó la revolución, yo estaba en contacto con esos amigos por el internet y por teléfono, y me contaron lo que pasaba, y me di cuenta que ese era un lugar que me importaba y la gente que me importaba, y no me podía quedar sentado sin hacer nada”, dice VanDyke. “En parte fue ideología y en parte querer ayudar a mis amigos”.

Poco después de reunirse con Nouri y otros rebeldes, fue capturado por las fuerzas del dictador Muamar Gadafi.

“Estaba en misión de reconocimiento en un pueblo llamado Brega, me hirieron, quedé inconsciente y me desperté en una prisión al ruido de un hombre que estaba siendo torturado en la celda arriba de la mía”, cuenta VanDyke. Fue llevado a Trípoli y pasó casi seis meses en una de las peores cárceles de Gadafi.

“No tenía libros, nada que leer, nada que hacer, básicamente me paseaba de un lado a otro en mi celda, sin saber si sería torturado, cortándome las uñas de manos y pies para que no me las arrancaran durante la tortura, y preguntándome si se sería ejecutado o pasaría el resto de mi vida en prisión”, relata.

Pero cuando se fugó de la cárcel en un escape masivo, ni siquiera consideró en regresar a casa y continuó peleando y filmando.

El documental

Al triunfar la revolución, VanDyke regresó a Estados Unidos y buscó al documentalista Marshall Curry para hacer “Point and Shoot”. La película ha ganado numerosos premios, incluyendo el de mejor documental en el Festival Tribeca de Cine 2014.

VanDyke ha dejado a un lado el cine por ahora y se ha involucrado en cambio al activismo a favor de los grupos que combaten al presidente Bashar al-Assad y al grupo Estado islámico.

“Parte de mi quisiera ir directo a Kobani en este momento y ayudar a defenderla…”, pero acepta no ser Rambo. “Solo sería un hombre más en la línea de fuego con un arma”, por lo que prefiere quedarse a un lado como activista y estratega.

El documental será exhibido en cines de Estados Unidos esta semana.

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