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Dislexia: trastorno de aprendizaje

  • Gesell Tobías - Washington, DC

La dislexia es una dificultad en el aprendizaje que no está relacionada con la inteligencia.

La dislexia es una dificultad en el aprendizaje que no está relacionada con la inteligencia.

El 15 por ciento de las personas en Estados Unidos padecen de algún tipo de dificultad en la lectura y escritura.

El momento que Enrique disfruta más es cuando su madre le cuenta una historia para dormir. Le escucha atentamente hasta que cede ante el sueño.

Enrique, de nueve años, tiene un problema: no es capaz de leer por sí mismo. Toda la tarea que requiera aptitudes visuales le frustra. Algunas las escribe al revés.

Al principio su madre creyó que su hijo era perezoso. ¡Error! El niño tiene una inteligencia normal pero padece de dos trastornos de aprendizaje: dislexia y disgrafía.

El primer término se aplica a los problemas relacionados con la lectura, y el segundo, a la dificultad para la escritura. Aunque por lo general a los dos se les tipifica como dislexia, una dificultad asociada con trastornos de la coordinación motora y la atención pero no con la inteligencia.

Roxana Reyes, especialista en logopedia, (métodos que se utilizan para enseñar a quien tiene problemas de aprendizaje) cree que en las comunidades hispanas muchos –en especial infantes– poseen esta condición sin que sus padres la identifiquen.

“A la mayoría de niños les cuesta aprender y no significa que tengan un trastorno de aprendizaje. Si a los tres años no hablan o simplemente repiten algunos fonemas, entonces hay un problema en el proceso lingüístico que no necesariamente es dislexia, pero si no se trata podría llegar a serlo”, explicó la especialista a voanoticias.com

Hay una gran diferencia, sin embargo, entre simples dificultades de aprendizaje y los verdaderos trastornos. Reyes asegura que los primeros pueden superarse con paciencia y esfuerzo; mientras que los segundos están más arraigados.

“El cerebro tiene dificultades para hacer su codificación lingüística. No almacena algunas letras o no las entiende”, agregó Reyes.

Se desconoce la causa precisa que provoca dislexia, aunque se vincula con factores genéticos, a causas ambientales, como la intoxicación por plomo, el consumo de drogas y alcohol durante el embarazo. Otros estudios realizados por la Universidad estadounidense George Washington, concluyen que el desarrollo de un músculo específico en el cerebro también podría estar relacionado con esta limitante.

La cura

Una vez identificado el problema específico, sea este de lectura o escritura, el niño debe pasar por un tratamiento con el uso de patrones sencillos.

“Si los problemas están en la p, b y d, entonces se entra un proceso visual, para que él aprenda a distinguir cuál es cada letra y que su cerebro vaya codificando las diferencias”, explicó Reyes.

Otros métodos, no comprobados, sostienen que la música durante el embarazo, la constante comunicación entre la madre y su feto y una buena alimentación podrían prevenir la dislexia en los niños.

No obstante en Estados Unidos, al menos el 15 por ciento de la población sufre de este problema debido a que nunca recibieron tratamiento.

En muchos casos, “los padres nunca reconocen que los problemas de aprendizaje de su hijo necesitan de una atención profesional”, aseguró Reyes.

A las personas con dislexia se les dificulta desarrollarse en carreras profesionales que exigen la escritura y la investigación aunque intentan llevar una vida normal. “En vez de decir ‘carro’ dicen ‘auto’”, finaliza la especialista.

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