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Obama encararía una desilusionada Latinoamérica

  • Voz de América - Redacción

En la V Cumbre, en Puerto España, en 2009, Obama causó una buena impresión, hasta a Hugo Chávez.

En la V Cumbre, en Puerto España, en 2009, Obama causó una buena impresión, hasta a Hugo Chávez.

Latinoamérica seguramente le recordará su descontento y sus reclamos, que van desde la posible legalización de las drogas hasta la inclusión de Cuba en el foro hemisférico.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama dedicará dos días de su agenda a la Cumbre de las Américas, un mensaje claramente positivo; sin embargo, en el encuentro enfrentará a una desilusionada Latinoamérica a la que no ha podido cumplir su promesa de lanzar una nueva era de relaciones con la región.

Un mensaje positivo para la Cumbre

Mientras el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pasará dos noches en Cartagena de Indias, su par de Venezuela, Hugo Chávez, asistirá sólo por unas horas a la sexta Cumbre de las Américas, confirmó hoy a la Voz de América, la canciller colombiana, María Angela Holguín.

“El mensaje que el presidente de Estados Unidos esté en Colombia dos noches y no una, es un mensaje muy positivo para el país”, tanto en “términos de seguridad” como de “confianza”, dijo la canciller Holguín.

Sobre las dudas de la presencia de Chávez en la Cumbre, la ministra de Exteriores colombiana afirmó que tiene, por ahora, confirmación de su presencia el sábado en la instalación y el debate del encuentro, pero no estará al día siguiente en el cierre ni en la reunión privada de mandatarios.

“La información que tenemos es que sí va a asistir, muy seguramente no vaya a dormir en Cartagena, o sea, sería muy grato para nosotros que pudiera estarse una noche, pero muy seguramente es algo complejo por el tratamiento que lleva”, manifestó Holguín. Chávez se somete a un tratamiento médico en Cuba, a raíz de un cáncer que padece.

Respecto al presidente Obama, la prensa local sostiene que el mandatario estadounidense arribará al país el próximo viernes, estará esa noche en un cena, al día siguiente participará de los debates con sus pares y el domingo acudirá a la reunión privada y a una reunión bilateral de Estado con el anfitrión, Juan Manuel Santos.
Hace tres años en la cumbre de Trinidad y Tobago, un popular Obama despertó el entusiasmo de los líderes latinoamericanos, relajó restricciones sobre Cuba y cosechó elogios del venezolano Hugo Chávez, su mayor opositor en el hemisferio. Pero desde entonces puso los compromisos con la región en un cajón y fijó sus prioridades en la crisis económica de su país, el descalabro de deuda en Europa, los conflictos en Medio Oriente y en estrechar vínculos comerciales con Asia-Pacífico. Una vez más, Latinoamérica, donde la presencia de China es cada vez más visible, quedó postergada en la agenda de Washington.

Latinoamérica seguramente le recordará su descontento y sus reclamos, que van desde un mayor rol de Washington en la lucha contra el narcotráfico, la posible legalización de las drogas y hasta la inclusión de Cuba en el foro hemisférico. Y esos son temas incómodos para Obama, que busca ganar la gracia de los votantes, en parte, evitando compromisos polémicos.

"Es el peor momento desde el punto de vista de plantearle temas a los americanos en vísperas de una elección difícil y problemática para el presidente Obama", dijo Andrés Rozental, ex subsecretario de Relaciones Exteriores de México.

"El rol de Estados Unidos en Latinoamérica ha disminuido. Y diría que es muy improbable que vuelva a ganar el tipo de influencia sobre la región que alguna vez tuvo", sostuvo Margaret Myers, directora del programa de China y Latinoamérica en el centro de estudios Inter-American Dialogue.

China ya es el mayor socio comercial de economías grandes de la región como Brasil y Argentina, a las que les compra cantidades industriales de materias primas, e invierte fuerte en países que disienten con Washington, como Venezuela y Ecuador. Latinoamérica presume de economías más sólidas que en el pasado y la vieja necesidad de mirar hacia el norte no es tan apremiante como era hace dos décadas.
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