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Senadores advierten contra acercamiento de Trump a dictadores

  • Voz de América - Redacción

Combinación de fotos de Kim Jong Un y Donald Trump. Una posible reunión entre los dos ha sido tomada con cautela por los críticos.

Dos importantes senadores republicanos —John McCain, por Arizona, y Lindsey Graham, por Carolina del Sur— pidieron cautela al presidente Donald Trump sobre su disposición para reunirse con el líder norcoreano, Kim Jong Un, y con el presidente filipino, Rodrigo Duterte.

Trump dijo el lunes en una entrevista con Bloomberg News que en cuanto a Kim, “si fuera apropiado que me reuniera con él, lo haría absolutamente, sería un honor hacerlo”. Luego matizó diciendo que lo haría “bajo las circunstancias adecuadas".

Pero McCain advirtió que una reunión así podría “legitimar a una persona que está entre los realmente malos actores en el mundo”.

“Creo que la única circunstancia en que se podría considerar una reunión con Kim Jong Un es para discutir los detalles de un compromiso norcoreano para desmantelar sus esfuerzos de adquirir armas nucleares y los medios para lanzarlas”, agregó McCain quien preside la Comisión de las Fuerzas Armadas del Senado.

Por su parte, el senador Graham, fue un poco más condescendiente a la idea y dijo que “tiene la mente abierta” sobre el asunto.

“Yo pediría cautela sobre eso simplemente porque uno empodera a la persona con la que uno se reúne”, afirmó. “Pero si [el presidente Trump] puede hallar la manera de hacer que Corea del Norte deje de desarrollar un ICBM [misil balístico intercontinental] con un arma nuclear en la punta… y eso implica reunirse con [Kim], cuenten conmigo”.

Duterte

En cuanto a invitar a la Casa Blanca a Duterte, el presidente filipino que el año pasado insultó repetidamente al expresidente Barack Obama y que ha sido acusado de ordenar ejecutar sumariamente a sospechosos de narcotráfico en su país, McCain dijo también oponerse a la idea.

“Tampoco estoy de acuerdo con eso porque el presidente filipino obviamente viola los derechos humanos básicos”, dijo McCain, mientras su colega Graham agregó que tampoco lo admira.

El presidente Trump mostró en la entrevista con Bloomberg admiración por “las altas calificaciones de aprobación” de las que goza Duterte en su país y la Casa Blanca defendió la invitación como parte del esfuerzo por someter a Corea del Norte con la ayuda de los aliados.

“Creo que es una oportunidad para nosotros de trabajar con países en la región que pueden ayudar a jugar un papel para aislar diplomática y económicamente a Corea del Norte", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer.

Estados Unidos y sus aliados han mantenido desde hace tiempo que sentarse con Corea del Norte siempre ha dependido de que Pyongyang primero detenga sus pruebas nucleares y balísticas y acuerde discutir el desarme nuclear.

El ministerio de Exteriores surcoreano dijo el martes que una cumbre Trump-Kim debe cumplir esas condiciones. “Con respecto (a los comentarios del presidente Trump), tanto Corea del Sur y Estados Unidos han mantenido consistentemente la posición de que abrir las puertas a conversaciones, Corea del Norte debe primero inclinarse hacia la desnuclearización, que es lo correcto”, dijo el portavoz del ministerio, Cho June-hyuck.

McCain y Graham, amigos y aliados políticos entre sí, han sido frecuentes críticos de las políticas de Trump.

En el pasado, otros presidentes estadounidenses se han reunido con figuras controversiales mundiales. Los presidentes Dwight D. Eisenhower y John Kennedy se reunieron en distintas ocasiones con el presidente ruso Nikita Khrushchev y más recientemente, el presidente Barack Obama se reunió con Raúl Castro.

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