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Cardenal cubano en edad de retiro

  • Voz de América - Redacción

El cardenal Ortega medió el año pasado para la excarcelación de 115 presos políticos en Cuba.

El cardenal Ortega medió el año pasado para la excarcelación de 115 presos políticos en Cuba.

El arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, cumplió 75 años y como lo estipula la ley canónica presentó su renuncia al Vaticano.

El cardenal y arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, cumplió 75 años y acorde con la legislación canónica por razones de edad presentó al Vaticano su renuncia como líder de la iglesia católica en Cuba.

A tono con la tradición, el cardenal envió al Papa Benedicto XVI su carta de renuncia, aunque algunos entendidos dudan de que el Sumo Pontífice la acepte y se inclinan a pensar que el arzobispo será mantenido en su cargo un tiempo más.

Ortega sirvió de mediador el año pasado para la excarcelación de 115 presos políticos en la isla, de los cuales 103 viajaron a España con sus familiares, después de lo cual algunos exiliados cubanos lo acusaron de colaborar con el gobierno y de haber accedido a enviar al destierro a los prisioneros.

No obstante, otros le celebran haber iniciado un diálogo hasta ese momento dado por impracticable con el presidente cubano, Raúl Castro, el 19 de mayo de 2010, y que trajo como resultado la excarcelación de los presos políticos.

Aunque en su informe de 2010 sobre libertad religiosa el Departamento de Estado reconoció su labor al frente de la iglesia católica cubana, algunos opositores lo han criticado por haber pedido orar por la salud del ex gobernante Fidel Castro y por apoyar las reformas económicas impulsadas por las autoridades de la isla.

Ortega fue ordenado sacerdote a los 28 años, nombrado obispo a los 34 e investido con el capelo cardenalicio a los 58 por el papa Juan Pablo II.

De joven, en 1967 tuvo que poner un paréntesis en su ministerio al ser enviado a las denominadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), destacamentos militares de trabajo forzoso que a la sazón el gobierno cubano utilizó como medio de castigo para creyentes religiosos, homosexuales y desocupados.

Desde el 20 de noviembre de 1981, Ortega es arzobispo de la Archidiócesis de San Cristóbal de La Habana, y siendo presidente entre 1988 y 1999 de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, fue artífice de la visita de Juan Pablo Segundo a Cuba, en enero de 1998.

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