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Crónica: La siembra del cuatro


El maestro Cheo Hurtado es promotor de La Siembra del Cuatro.

El maestro Cheo Hurtado es promotor de La Siembra del Cuatro.

En medio de la crisis que vive Venezuela, la música ejecutada con el cuatro, hace a quien la escucha por un momento, comprender todas las riquezas que tiene este país, que básicamente radican en su gente.

Dicen que la música es bálsamo para el alma. Pero para algunos es la razón de ser de su vida. Con más razón en esta época de crisis.

Eso lo demuestran los que agarran el instrumento venezolano por excelencia, conocido como "cuatro", quienes con sus manos hacen volar a quienes los escuchan tocar.

Hace poco en un teatro de Caracas, en el escenario estaban dispuestas las sillas, y uno a uno se fueron incorporando los músicos, mientras Cheo Hurtado contaba la historia de cómo se creó su proyecto más preciado: "La Siembra del Cuatro".

Esa noche, el proyecto celebró 10 años ininterrumpidos sembrando cuatros.

"La Siembra del Cuatro" parafraseó el título de un artículo periodístico escrito por el intelectual venezolano Arturo Uslar Pietri en 1936, donde planteaba redirigir la renta petrolera a sectores que contribuyeran al desarrollo integral del país en el futuro. Eso no sucedió.

En Venezuela, el cuatro representa la esencia de la música popular tradicional. Desde el punto de vista físico y musical es una guitarra. Tiene forma de ocho, cuatro cuerdas, y tapa plana. Pero para Hurtado, quien habla de él en el escenario, el asunto va más allá.

“Para mí es el puente constructor de la sociedad venezolana. Lo veo así porque sus cuatro cuerdas para mí son el la de la paz, el re de la reconciliación el fa sostenido que es el fa de la familia y el si positivo que es lo que necesitamos todos en este país. Ese es el cuatro”, sentenció justo antes de que terminaran de sentarse en las sillas los otros cuatristas.

Pero en el caso que nos ocupa, “La Siembra del Cuatro” ha rendido muchos frutos.

Maestros músicos de la talla de Hurtado se han dedicado a sembrar el cuatro y promover el surgimiento de talentosos músicos venezolanos.

En ese escenario, producto de la cosecha, estaban Fermín Deyán, además del dúo Guasak4, integrado por Héctor Medina y Daniel Requena.

Asimismo, se hizo presente el C4 trío, integrado por Jorge Glem, Héctor Molina y Edward Ramírez, tres jóvenes venezolanos que participaron en la siembra del cuatro en 2004 y 2005 y quienes recibieron su primer Grammy Latino en la categoría mejor grabación.

A modo de broma, pero presintiendo su triunfo, Hurtado los presentó a ellos como su Grammy personal.

La Siembra del Cuatro es así de literal. Pasa por sembrar madera como el cedro, el pardillo, el zapatero para que luego los luthiers fabriquen los cuatros.

Pero también por llevar el cuatro a las escuelas y una vez al año, desde 2004, convocar un concurso internacional, en el que se cosechan esas semillas sembradas, los ejecutantes, que demuestran sus destrezas con el instrumento musical.

Al igual que Hurtado, en Venezuela muchos crecen con un cuatro en la mano, pero hasta ahora pocos habían tenido la posibilidad de seguir creando melodías con ese instrumento. Son 300 los cuatristas que han sido ya cosechados.

La Siembra del Cuatro recibe apoyo del estado y de la empresa privada, asuntos que en otras esferas de la vida venezolana parecen irreconciliables.

Una vez todos cuatro en mano, la música comenzó a sonar. Los cuatristas charrasquearon de una forma tan magistral, casi imposible de describir con palabras.

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