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La noche en que se relanzó a Hillary Clinton


President Barack Obama and Democratic presidential candidate Hillary Clinton wave as they appear on stage together on the third day session of the Democratic National Convention in Philadelphia, July 27, 2016.

President Barack Obama and Democratic presidential candidate Hillary Clinton wave as they appear on stage together on the third day session of the Democratic National Convention in Philadelphia, July 27, 2016.

Contundentes discursos del presidente Barack Obama, del vicepresidente Joe Biden, del candidato a vicepresidente Tim Kaine, entre otros, ayudaron a redefinir la imagen de Hillary Clinton.

12 años, a la fecha, el presidente Obama pronuncia su último pero memorable discurso en una Convención Demócrata como Jefe de Estado

La tercera noche, al igual que la primera y la segunda en la Convención Demócrata que se realiza en el Centro Wells Fargo de Filadelfia, Pensilvania, tuvo sus puntos mágicos pero también hubo presencia de inconformes, de manifestantes, de demócratas rebeldes, que siguen dispuestos a hacerse sentir.

A principios de la jornada de este miércoles notamos movimientos que parecen fuera de lo normal, pero que no, en esta cuna de la independencia, han sobrado razones y protagonistas para las protestas. No obstante, con el paso de los días, a pesar de la intensidad por la carga emocional que cada sesión ha tenido, esas erupciones de inconformismo se han ido apagando. Se han ido extinguiendo.

En nuestros constantes recorridos por dentro y por fuera de la arena deportiva, sede de los equipos profesionales de baloncesto y de hockey sobre hielo de Filadelfia, empezamos a percibir movimientos y dimos con otro núcleo de protesta. Vimos a un grupo de jóvenes, mujeres y hombres, vestidos con camisetas negras, un color que con un sol ardiente y 28-30 °C de temperatura, no es precisamente el más recomendable, pero por eso también llamaron la atención. Las prendas de vestir tenían mensajes por ambos lados. Otra cosa que nos llamó la atención del grupo fue el familiar aspecto latino. No nos equivocamos.

Se trata de un grupo de ciudadanos portorriqueños estadounidenses que manifestaba su inconformidad con la decisión del Congreso de Estados Unidos de seleccionar una Junta Fiscal, integrada por 5 miembros demócratas y 5 republicanos, en respuesta a la grave situación económica que vive Puerto Rico. El período de esa junta inicia en septiembre. Ese era literalmente el mensaje frontal. El de la parte de atrás de la camiseta era en favor del llamado por ellos prisionero político puertorriqueño, Oscar López Rivera, encarcelado desde hace 35 años en una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos. El líder nacionalista fue condenado en 1981 a 55 años de prisión por diversos delitos, entre ellos conspiración sediciosa.

Al poco tiempo nos percatamos que comenzaba el período estelar en la Convención Demócrata y hacia allá dirigimos nuestra atención. El desfile de los calificados como “pesos pesados” políticos comenzó con la presencia del vicepresidente estadounidense, Joe Biden, quien, tal como se esperaba, hizo una intensa y apasionada defensa de la aspirante presidencial demócrata Hillary Clinton. Aparte que destacó además lo emocionante y exigente que ha sido acompañar al presidente Obama en estos últimos 7 años y medio. Biden no sólo elogió a Hillary y destacó conquistas de la presente administración, sino que además enfiló contundentes y certeros ataques contra el abanderado republicano, Donald Trump.

Luego le correspondió el turno al reconocido empresario multimillonario y ex alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, quien presentándose como independiente, esbozó un contundente y detallado ataque contra su adinerado colega Donald Trump. No sólo destacó el grave riesgo que asumiría la nación con su elección sino que manifestó que, a pesar de que a lo largo de los años ha tenido diferencias políticas con Hillary Clinton, la considera la candidata más idónea para ocupar la primera magistratura del país.

Con el avance de la noche, la antesala al momento culminante de la jornada la hizo el ahora candidato a vicepresidente, el senador de Virginia, Tim Kaine, quien emocionado y de manera muy elocuente aceptó la nominación y en su discurso habló un poco de su vida, de su familia, presentes allí, su esposa, sus hijos, sus padres y sus suegros, quienes ya redondean los 90 años.

El punto culminante y más apoteósico de la jornada lo protagonizó el principal invitado de la noche: El presidente Barack Obama, quien con la maestría de quien ha sido considerado el mejor orador de nuestros tiempos, recorrió no sólo la actual situación del país, sino que destacó las conquistas logradas durante sus casi ocho años de gobierno y no fue tímido al destacar que también se le han quedado muchas cosas en el tintero y que le gustaría haber visto, por ejemplo, la aprobación de una nueva ley de inmigración para resolver las carencias de un sistema que en diversas ocasiones el propio mandatario ha calificado de deficiente y disfuncional.

Luego de enumerar los muchos retos que la nación enfrenta, el presidente Obama afirmó ante una audiencia que escuchó atenta a sus palabras, que esa es la primera de muchas razones por las que el pueblo estadounidense debe escoger a Hillary Clinton como próxima presidenta de Estados Unidos.

Fue también el momento en el que afirmó, entre otras cosas, que la ex Primera Dama es la candidata mejor preparada para conducir los destinos de la nación entre 2017 y 2020, agregando una frase que arrancó estruendosos aplausos de la audiencia y en el momento en que las cámaras enfocaron al ex presidente Clinton, porque el actual Jefe de Estado dijo “es la persona, entre hombres y mujeres, mejor preparada en la historia y punto. Ni siquiera Bill y yo contamos”.

Obama, a diferencia de su esposa, Michelle, no dejó de mencionar con nombre y apellido al abanderado del Partido Republicano, Donald Trump, de quien dijo que no sólo no está preparado ni tiene el temple y carácter para ser presidente, sino que su intelecto lo ha llevado a realizar una campaña basada en infundir miedo, pesimismo y emociones negativas, al tiempo que no ha dejado de insultar a importantes segmentos de la sociedad estadounidense, entre ellos, a las mujeres, los latinos, los musulmanes.

“Yo —dijo el presidente Obama— conozco y sé de la existencia de una mejor nación, porque he recorrido sus 50 estados, porque constantemente nos encontramos personas llenas de entusiasmo respecto al futuro de Estados Unidos y con el deseo de trabajar por el bienestar común. Se han preguntado ustedes ¿por qué la gente arriesga sus vidas y sueña con venir a este país? Porque somos el faro más brillante de democracia y libertad. Y no crean en el candidato del pesimismo, del insulto, de la improvisación y promotor del miedo. Crean en el futuro que vio un persona como yo crecer, prepararse y aprovechar las oportunidades que la nación ofrece y siempre ha ofrecido”.

El presidente Obama arrancó un apoteósico aplauso al concluir su discurso y el Centro Wells Fargo se estremeció desde sus cimientos cuando, desde la parte trasera del escenario salió la aspirante presidencial demócrata, Hillary Clinton, a quien recibió con un beso y un abrazo. Minutos después, luego de saludar y despedirse juntos de la audiencia, se retiraron.

Todo esto deja abierta las puertas para este jueves, noche en la que la ex primera dama, exsenadora y ex secretaria de Estado, será ungida como candidata presidencial del Partido Demócrata, un hecho inédito en los 240 años de historia de la nación estadounidense.

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