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Consumir grasas causa depresión


La depresión es la principal causa de pérdida de años de vida en los países de renta per cápita media-alta.

La depresión es la principal causa de pérdida de años de vida en los países de renta per cápita media-alta.

El consumo de este tipo de aditivos incrementa en cerca de un 50% el riesgo de depresión.

Un estudio español advierte de que comer alimentos con un alto contenido en grasas saturadas y grasas trans incrementan el riesgo de padecer una depresión.

Este análisis confirmaría estudios previos que asociaban la comida basura con múltiples enfermedades.

Los investigadores hallaron también que algunos productos como el aceite de oliva, con un alto contenido en ácido omega-9, conveniente para la salud, podía combatir el riesgo de algunas enfermedades mentales.

Durante seis años, un equipo conformado por investigadores de universidades españolas examinaron a 12.059 voluntarios, tras lo cual demostraron que el aceite de oliva protege al organismo de los efectos perjudiciales de la ingesta de grasas trans y grasas saturadas

Un análisis completo de la dieta, el estilo de vida y las enfermedades que sufrían al comienzo, en el transcurso y al final del proyecto cada uno de los voluntarios arrojó estas conclusiones. A pesar de que ningún voluntario sufría depresión al iniciar el estudio, al finalizarlo ya se habían detectado 657 nuevos casos.

De todos ellos, los participantes con un elevado consumo de grasas tipo trans –presentes de forma artificial en la bollería industrial y la comida rápida, y de forma natural en algunos productos lácteos enteros– “presentaron un incremento del riesgo de depresión de hasta un 48% cuando se les comparó con los participantes que no las consumían”, asegura Almudena Sánchez-Villegas, profesora titular de Medicina Preventiva de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, primera autora del trabajo.

Por otro lado el equipo, dirigido por Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra, analizó también la influencia de las grasas poliinsaturadas –abundantes en pescados y aceites vegetales– y del aceite de oliva en la presencia de la enfermedad: “Descubrimos que este tipo de grasas más sanas, junto con el aceite de oliva, se asocian a una reducción del riesgo de sufrir depresión”.

150 millones de personas deprimidas

Los expertos advierten que en los últimos años la incidencia de la depresión ha aumentado, llegando a los 150 millones de personas afectadas en todo el mundo, y convirtiéndose en la principal causa de pérdida de años de vida en los países de renta per cápita media-alta.

Pese a unos niveles de consumo de estas grasas de tan sólo el 0,4%, se ha percibido “un incremento del riesgo de sufrir depresión cercano al 50%. De ahí la importancia de tenerlo en cuenta especialmente en países como EE.UU., donde el porcentaje de energía procedente de estos alimentos ronda el 2,5%”, concluye Miguel A. Martínez-González.

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