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Conociendo al hombre más buscado

  • Catherine Maddux

El periodista de la VOA conoció en una conferencia de prensa tanto a Osama bin Laden como al número dos de la red terrorista, el egipcio al-Zawahiri.

El periodista de la VOA conoció en una conferencia de prensa tanto a Osama bin Laden como al número dos de la red terrorista, el egipcio al-Zawahiri.

Takar fue llevado junto con otros periodistas a un campo de entrenamiento de guerrilleros islamistas en Afganistán y allí conoció al líder de al-Qaeda.

En mayo de 1998, el periodista Nafees Takar que trabajaba desde Islamabad, capital de Pakistán, recibió una llamada telefónica de un hombre que dijo estar vinculado a un grupo militante pakistaní.

El hombre pidió conocer a Takar, y el encuentro desató una cadena de acontecimientos que culminaron en una extraordinaria conferencia de prensa en las montañas de Afganistán con Osama bin Laden pocos meses antes de los mortales ataques contra dos embajadas estadounidenses en el este de África.

Y tres años después de la conferencia, al-Qaeda perpetró los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos que mataron a más de 3.000 personas.

Lo único que le dijeron a Takar en ese entonces es que lo llevarían a cubrir un acontecimiento importante.

Takar accedió a ir y se unió a un grupo de periodistas que abordaron un avión en Islamabad y descendieron en la ciudad de Peshawar. Allí, tomaron otro vuelo a Bannu, una ciudad pequeña cerca de la frontera con Afganistán.

A continuación, los periodistas se subieron a un coche y fueron llevados a la escabrosa zona de Waziristán, en el norte de Pakistán. Pasaron por la capital, Miran Shah, y de noche cruzaron de manera ilegal la frontera con Afganistán.

Takar dijo que nunca le contaron con quién se reuniría exactamente, pero durante el viaje él y sus colegas periodistas recogieron algunas pistas.

Nafees Takar, ahora jefe de la Radio Deewa de la Voz de América que transmite información a las regiones fronterizas entre Afganistán y Pakistán, dijo que el grupo finalmente llegó a Khost, en el sur de Afganistán, donde tuvieron que esperar dos días antes de conocer al líder de al-Qaeda Osama bin Laden.

“Estaba tranquilo, era humilde, tímido. Cuando hablaba con usted era incluso más tímido, quizá por su enseñanza islámica, y nunca te miraba a los ojos. No pensamos en ese momento que fuera muy entusiasta o emotivo. Creo que esas cosas no eran visibles en su rostro, por lo menos”.

¿No pareció encajar con el estereotipo de un extremista islámico de línea dura?

“No, no dio esa impresión. Parecía un hombre común y corriente. Y no pensamos que tenía una mente tan radical detrás de su rostro sereno”, contó Takar a la Voz de América.

Describa el lugar donde estabas exactamente como era

“Sabes, cuando fuimos a Khost a su base, llegamos de noche al complejo. Cuando amaneció vimos que estábamos en medio de los muyahidines, los guerrilleros islámicos. Había hombres marchando en las ciudades cercanas, vestidos con uniformes militares. Y ya el segundo día nos enteramos de que habían campos de entrenamiento (…). La mayoría de los hombres que recibían entrenamiento eran de Pakistán, de los distritos de Punjab, y algunos eran de la región de Cachemira controlada por Pakistán (la región noroccidental)”.

“Había tres campos allí y todos pertenecían a los pakistaníes. Este es el lugar donde nos quedamos durante la noche y esperamos durante al menos dos días. Luego nos llevaron a otro campo de entrenamiento, tal vez a 15 kilómetros de distancia. Y allí conocimos a Osama bin Laden. Ese campamento era un campo de entrenamiento para los árabes (…). Estaba rodeado de montañas y los edificios en ambos lugares eran ruinosos, hechos de piedra y barro, casas muy simples, y no me dio la impresión de que se trataran de complejos modernos”.

Suena como si hubieras estado en un campo de entrenamiento de al-Qaeda.

“En ese entonces no eran conocidos como al-Qaeda, pero más tarde, tras el atentado de 1998 en el este de África y los ataques del 11 de septiembre, me di cuenta de que habíamos estado con al-Qaeda”.

En ese entonces, mayo de 1998, ¿había dicho al mundo que oficialmente era el líder de esa organización llamada al-Qaeda?

“Nunca dijo ser el líder de al-Qaeda. En esa conferencia de prensa solo dijo que había nombrado a su grupo como el Frente Islámico Internacional, ese fue el término que utilizó. No escuché que se llamara a él o a su organización como al-Qaeda.

Cuente el mensaje que este hombre aparentemente calmo, educado, transmitió al grupo de periodistas.

“Cuando terminó la conversación formal, nos sacaron del salón y nos sentamos en el suelo, y nos sirvieron té y un poco de frutas secas. Y en ese momento Osama bin Laden sí nos estaba mirando, nos miraba a cada uno de nosotros. El Ayman al-Zawahiri (el número dos de al-Qaeda) habló sobre sus vidas, sobre cómo eran sus días en ese lugar. Pero durante esa conferencia de prensa, dijo que los estadounidenses sabían quién habían matado a sus tropas en Somalia, sabían quién habían matado a sus tropas en Arabia Saudita. En ese momento no dijo que fue él quien los mató, pero de alguna manera se refería a que estuvo detrás de esos dos ataques”.

“Y cuando Osama bin Laden mencionó que iba a empezar la guerra santa contra Estados Unidos, Israel y todos los gobernantes del mundo árabe, pensamos que estaba presumiendo. Fue en 1998 y luego en 2001, tras los ataques del 11 de septiembre, que me di cuenta que había conocido al hombre más peligroso del mundo”.

Nafees Takar publicó un artículo sobre la conferencia de prensa en el periódico inglés pakistaní The Nation, y el artículo también fue compartido con agencias de prensa italianas y alemanas.

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