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China-EE.UU.: juego violento

  • Voz de América - Redacción

Los dos equipos de baloncesto pertenecen a las dos principales potencias económicas del mundo: Estados Unidos y China.

Luego de los golpes, patadas e insultos, jugadores chinos y estadounidenses se dan la mano y se hacen amigos.

Los jugadores de Bayi Rockets, el equipo de China, intercambiaron apretones de manos con el entrenador de la Universidad de Georgetown y dos de sus jugadores en el aeropuerto de Pekín, y una declaración del centro educativo estadounidense dijo que había sido una "muy cordial y amistosa" reunión.

Según la Universidad de Georgetown, John Thompson III y el entrenador de los Rockets Adejiang olvidaron el incidente y mostraron "su interés por mantener los lazos" deportivos entre ambas naciones.

Thompson propuso traer jóvenes jugadores chinos a un campamento de verano del próximo año en la universidad en la capital de EE.UU., como muestra de que los golpes de la noche anterior quedaron en el olvido.

La pelea entre ambos equipos de baloncesto se convertió en un escándalo, debido a la inusual mezcla de componentes.

En Beijing, China, el equipo profesional Bayi Rockets, recibía al equipo universitario estadounidense Hoyas, de la Universidad de Georgetown, cuando a falta de 9 minutos en el último cuarto, todo terminó a los golpes.

Pero lo que hizo esta pelea un escándalo mayúsculo, ha sido la mezcla de inusuales componentes.

Los equipos pertenecen a las dos principales potencias económicas del mundo: Estados Unidos y China.

Además, la pelea se produce en medio de la visita del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden a China, quien se encontraba en la misma ciudad y reunido con el vicepresidente y futuro presidente de China, Xi Jinping. Si bien Biden no asistió al partido, si estuvo en el anterior, ante el Shanxi Zhongyu de la Liga china.

Y cómo si todo esto no fuera suficiente, el partido era parte de un esfuerzo para promover la buena voluntad y el viaje contaba con el auspicio del Departamento de Estado de Estados Unidos, que consideró los hechos como “desafortunados”, y los Bayi Rockets son propiedad del Ejército de Liberación Popular de China.

Ante tal situación, las autoridades chinas inmediatamente aplicaron una política de censura a las noticias por el simbolismo político y el impacto negativo en la imagen del deporte chino, aunque el incidente trascendió de todas formas.

La preocupación de las autoridades chinas se justifica además, porque los deportistas chinos vienen siendo cuestionados en las competencias regionales asiáticas por su descontrolada agresividad.

La confrontación se produjo después de un pésimo arbitraje, y cuando los jugadores profesionales chinos comenzaron a mostrarse cada vez más agresivos, insultando al entrenador de la Universidad de Georgetown y golpeando en forma antideportiva a los jugadores cuando el partido estaba igualado en 64, y terminó con parte del público invadiendo la cancha y sumándose a la agresión contra los juveniles estadounidenses, y aún los que permanecieron en las gradas comenzaron a arrojar botellas de agua.

Sin embargo, y pese al escándalo, ambos equipos volverán a enfrentarse la próxima semana en Shanghái.

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