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Cancún resucita esperanzas


Según Greenpeace, las negociaciones sobre el cambio climático tal vez se salvaron pero no el medioambiente.

Según Greenpeace, las negociaciones sobre el cambio climático tal vez se salvaron pero no el medioambiente.

Antes de la cumbre de Naciones Unidas en México muchos daban por muerto el proceso multilateral de lucha contra el cambio climático.

La conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático aprobó en la ciudad mexicana de Cancún un plan de discretas medidas para hacer frente al calentamiento global, y tratar de revivir las esperanzas perdidas luego del fracaso el año pasado de la cumbre de Copenhague.

Pese a las objeciones de Bolivia, que consideró las medidas insuficientes, más de 190 países aprobaron los llamados Acuerdos de Cancún que entre otros compromisos incluye la creación de un multimillonario "Fondo Verde Climático" de apoyo a las naciones en vías de desarrollo para enfrentar el calentamiento global.

También adoptaron reglas para la conservación de los bosques y todos los países se comprometieron a incrementar los recortes de sus emisiones contaminantes entre 25 y 40 por ciento por debajo de los niveles de 1990 para el año 2020.

Bolivia pedía mayores reducciones en las emisiones de gases invernadero de los países ricos, a partir del supuesto de que las políticas ambientales de estas naciones, según dijo, causan un "genocidio" de 300 mil muertes anuales.

El plan incluye medidas para proteger las selvas así como nuevas vías para compartir tecnologías de energía limpia y ayudar a las naciones en desarrollo a adaptarse al cambio climático.

La conferencia también confirmó la meta de recaudar 100 mil millones de dólares al año en ayuda a los países pobres a partir del 2020, y fijó como objetivo la limitación del aumento promedio de las temperaturas a menos de dos grados Celsius por encima los niveles de la época preindustrial.

Alentado por los resultados de la conferencia, el presidente de EE.UU., Barack Obama, habló por teléfono con el mandatario mexicano, Felipe Calderón, y lo felicitó.

El jefe de la delegación estadounidense en Cancún, Todd Stern, destacó que el valor de los acuerdos alcanzados radica en que se incorporan al ámbito de Naciones Unidas y amplían el contenido de lo conseguido en la anterior cumbre de Copenhague.

La reunión, que desde el principio había generado muy pocas expectativas, no dejó claro como se recaudará la enorme suma de 100 mil millones de dólares anuales, ni tampoco hizo progresos en cuanto a la extensión del llamado Protocolo de Kioto, que obliga a casi 40 países desarrollados a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Las naciones en desarrollo consideran que los países ricos deben extender el protocolo más allá del 2012 antes de que ellos adopten medidas para recortar sus emisiones.

Al término de las negociaciones en Cancún, la canciller de México, Patricia Espinosa, dijo que la reunión había abierto “una nueva era de cooperación internacional sobre el cambio climático".

Según el delegado de Greenpeace presente en la conferencia, "Cancún tal vez haya salvado el proceso, pero aún no salvó al medioambiente".

Con todo, la secretaria ejecutiva de Cambio Climático de Naciones Unidas, Christiana Figueres, opinó que “es la primera vez que los países acuerdan una gama tan amplia de instrumentos y herramientas que ayudarán en particular a las naciones en desarrollo".

La próxima gran negociación climática global será en Sudáfrica a fines del 2011.

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