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Campesinos africanos bombeado agua

  • Rachel Silverman

Para un campesino remplazar un balde con una máquina de bombeo puede significar el inicio de la comercialización de sus productos.

Para un campesino remplazar un balde con una máquina de bombeo puede significar el inicio de la comercialización de sus productos.

La máquina de bombeo, que ofrece una empresa californiana, ha ayudado a medio millón de campesinos africanos a salir de la pobreza.

Un empresario social en California está luchando contra la pobreza en África.

El programa KickStart vende pequeñas máquinas de bombeo de agua a agricultores pobres.

“Fabricantes de dinero”, el nombre que se les ha dado a estos aparatos, están diseñados para crear una diferencia en las vidas de los africanos que viven en el campo.

Martin Fisher, cofundador de la organización no lucrativa, KickStart, nos demostró su tecnología en la terraza de su oficina en San Francisco.

“Es muy barato, duradero y muy liviano. Es muy fácil movilizarse con esto en medio del campo”, explica Fisher.

KickStart es parte de una tendencia en el área del desarrollo empresarial social. La organización vende equipos a agricultores pobres con la promesa que estos les ayudarán a producir dinero. Para un campesino, remplazar un balde con una máquina de bombeo puede significar cultivar más y generar trabajo para su familia y vecinos.

Fisher dice que sus experiencias en África le han enseñado que la gente valora más las cosas por las que tienen que pagar, que las cosas que les regalan.

“Estuve en toda África como un socialista y después de cinco o seis años tratando de entender, me convertí en un pequeño capitalista”, explica Fisher.

En ciudades y pueblos en Kenia, KickStart ha abierto 450 tiendas para vender las máquinas de bombeo, que se producen en China a muy bajo costo. Los aparatos se operan con el pie y se venden por algo así como $100 dólares, bastante dinero para un agricultor africano.

En la Universidad de California, Mark Bell, profesor de desarrollo internacional de agricultura, está de acuerdo con Fisher en que la tradición de las organizaciones no gubernamentales de países desarrollados, de regalar equipos y herramientas a la gente pobre en países del tercer mundo, es una mala práctica.

“Creo que es más productivo cuando al agricultor se le ofrece acceso y luego él o ella toman la decisión de comprar. Esta es una prueba real de que esto es algo que los está beneficiando”, dice Bell.

Daniel Karanja ahorró por meses para completar el dinero necesario para una máquina de bombeo. Le funcionó y ahora quiere conseguir otra "porque quiero cultivar en un área más grande para poder empezar a comercializar”.

Las comunidades están divididas sobre si las organizaciones deben o no regalar o vender tecnología y servicios.

KickStart dice que las ventas de sus máquinas de bombeo han ayudo a casi medio millón de personas a salir de la pobreza en Kenia, Tanzania, Mali y Burkina Faso.

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