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Antártida: aumenta la nieve pero se derrite el hielo


Pingüinos cerca de la estación francesa Dumont d’Urville en la Antártida.
Pingüinos cerca de la estación francesa Dumont d’Urville en la Antártida.

No hay menos razones para no preocuparse por el futuro de la Antártida, donde una capa de hielo marina puede haber comenzado un proceso irreversible de colapso.

Un controversial estudio publicado por la NASA asegura que la capa de hielo en la Antártida está aumentando a un ritmo de 82.000 millones de toneladas por año, contrario a lo que sucede en el Ártico donde disminuye drásticamente.

El estudio publicado en el Journal of Glaciology parece ir en contra de otros estudios –inclusive del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU—que afirman que el proceso de “pérdida de masa” de la Antártida se está acelerando.

Más importante aún es el hecho que, de ser ciertas las conclusiones del estudio, significaría que un porcentaje significativo en el aumento del nivel de los océanos, estimado en más o menos 3,22 milímetros por año según la misma NASA, tiene que venir de otra parte.

En principio, la causa más probable del incremento del hielo flotante en la Antártida es el aumento de los vientos fríos en ciertas regiones del polo sur.

Los vientos dominantes en la Antártida son los circumpolares (circulares alrededor del polo), en el interior se mueven en dirección oeste-este.

Sin embargo, el estudio apunta a que en 2014, se registró un incremento de los vientos que soplan desde el sur hacia el norte.

Estos vientos, generados en las zonas más frías del interior del continente antártico, se expanden hacia el exterior y así favorecen la formación de más hielo en el mar, en zonas donde antes no se formaba.

Esto también explicaría que los cambios en la Antártida no son incompatibles con el calentamiento global.

En todo caso, no hay menos razones para no preocuparse por el futuro de la Antártida, especialmente el de la Antártida Oeste, una capa de hielo marina que algunos científicos temen haya comenzado un proceso irreversible de colapso.

Las observaciones por satélite muestran que los glaciares del mar de Amundsen están perdiendo masa a un ritmo acelerado y podrían poner en movimiento un aumento lento e inevitable de los niveles de los océanos, que subirían hasta 3,3 metros.

“Si se toman en cuenta los resultados a escala de milenios, el nivel del mar aumentará un metro durante los primeros 2.000 años. Alcanzaremos los eventuales tres metros dentro de unos 10.000 años”, afirma el científico alemán Johannes Feldmann, del Potsdam Institute for Climate Impact Research.

No obstante, advierte el experto, “puede ser más rápido”.

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