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Limpiando las calles de la nieve

  • Gesell Tobías - Washington, DC

Las tormentas de nieve causan grandes accidentes y caos vehicular. No obstante, un grupo de motoristas trabaja sin descanso para mantener las carreteras libres de peligro.

Cuando grandes nevadas ocurren, y gélidas temperaturas amenazan la vida de los ciudadanos en el área metropolita de Washington, un grupo de valientes motoristas inicia su trabajo: el de limpiar las carreteras del sistema vial.

En su gran mayoría hispanos, permanecen en “modo de espera” durante muchas horas antes de la llegada de una tormenta de nieve.

Erick Méndez, un joven salvadoreño de 28 años de edad, es uno de estos motoristas. Esta temporada cumplió ocho años haciendo de las carreteras terrenos seguros para los automovilistas durante las tormentas de nieve.

“Nos llaman cuando ya la nieve está acumulada en la carretera y empezamos el proceso. Primeramente a esparcir la sal a regarla y dejar que la sal haga su trabajo, esperamos un par de minutos y luego utilizamos la pala”, dijo Méndez.

Esta es la cuarta nevada de la temporada. Erick lleva 22 horas trabajando y aún le faltan muchas más. No se irá sino hasta estar convencido de que ha hecho un buen trabajo.

La histórica Ruta Uno posee 3,825 kilómetros. Viaja desde Maine hasta Florida. Según David Torres, supervisor de un grupo de motoristas encargados de cuidar esta ruta, en un día de nieve, limpiar unos 15 kilómetros de esta carretera requiere 20 camiones cargados con casi tres toneladas de sal cada uno.
“Me gusta, en cierta parte ayudamos a las personas para que puedan transitar en carreteras seguras, me gusta, disfruto de mi trabajo”, Erick Méndez.

“Yo trabajo con el estado de Virginia, estamos encargados de mantener la ruta uno, cuando estamos en temporada de invierno, mantener la calle fuera de peligro. Por eso hay que estar preparados para reaccionar. Yo me mantengo informado con el teléfono para ver cómo va a estar el clima, la temperatura, todo es importante”, asegura Torres.

Entre Washington y Virginia hay más de 15 mil unidades disponibles para combatir la nieve en las carreteras, con un presupuesto superior a los $200 millones de dólares.

“Vengo preparado, con ropa extra, botas extras, porque me ha tocado dormir en el camión cuando es temporada de nieve. Es difícil porque entre el cansancio, tienes que estar siempre alerta, si la pala bajó, si la maquinaria está funcionando, si hay autos cerca, los peatones. Siempre tienes que estar pendiente. La nieve a veces se acumula tanto que hasta los camiones se deslizan”, advierte Méndez, quien además asegura que disfruta su trabajo a pesar de lo difícil que puede ser.

Mientras muchos de nosotros descansamos muy bien abrigados en nuestros hogares, este grupo de motoristas de la nieve trabaja arduamente durante el día y la noche para asegurarse de que, después de una tormenta de nieve, podamos transportarnos seguros en las carretas.

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