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Boston: ciudad dividida


El "Symphony Hal", uno de los Duck originales construidos por General Motors entre 1944 y 1945, navegando en el Río Charles

El "Symphony Hal", uno de los Duck originales construidos por General Motors entre 1944 y 1945, navegando en el Río Charles

Los anfibios patos rodantes, permiten hacer una cómoda y rápida visita de un poco más de una hora por los principales sitios de interés de la ciudad.

No soy un fanático de las visitas guiadas a las ciudades. Y en realidad, no lo soy por ninguna razón específica. Creo simplemente, que el espíritu de las ciudades y sus gentes se captura mejor caminando, abriendo bien los ojos y los sentidos, y hablando con sus pobladores.

Pero siempre tiene que haber alguna excepción que confirme la regla. Y en ese sentido, en una visita de primavera o verano, Boston y sus Duck Tours bien se merecen la condición de excepción. Tanto que incluso han sido capaces de dividir la ciudad de un modo humorístico, pero a la vez serio.

Es que una de las tradiciones del Duck Tour es que los pasajeros de estos patos rodantes, los vehículos anfibios construidos por General Motors para ser usados por el ejército estadounidenses, como vehículos de abastecimiento durante la Segunda Guerra Mundial, es imitar a coro y a toda voz, el sonido de los patos.

Así los “quack” logran sorprender a los transeúntes o incluso sirven como una suerte de desafío entre los propios patos cuando se cruzan en las calles de la más emblemática ciudad del nororiental estado de Massachusetts.

Sin embargo, los barullentos patos también tienen sus límites y así Boston se nos presenta como una ciudad divida entre las zonas “Quack” y las zonas “Quack Free”, o “Libres de Quack”.

La inusual situación tiene su origen en que los vecinos de algunas de las áreas más elegantes de la ciudad, presentaron una queja al gobierno de la ciudad para ser declaradas como “Quack Free”, para que sus clientes no sean molestados. Un buen ejemplo es el de la muy distinguida calle Newbury, donde se pueden encontrar en pocas cuadras tiendas de las principales y más reconocidas marcas del mundo de la moda, joyería y accesorios.

Un río recuperado

De todas formas, nada ha podido detener el paso de los Patos rodantes, que nos permiten hacer una cómoda y rápida visita que se extiende por poco más de una hora. Incluso, además del paseo por las áreas más relevantes de la elegante ciudad de Boston, los Ducks ofrecen la posibilidad de recorrer el recuperado Río Charles, que pasó de convertirse en uno de los más contaminados a ser un curso limpio en poco más de una década.

Boston es en buena medida el punto de inicio de la rica historia de Estados Unidos, y a la vez, de muchas formas nos explica cómo la unión de trece colonias promovió, en poco más de 200 años, que el territorio se extendiera de costa a costa del continente y diera origen a la nación y la economía más poderosa del planeta.

A la misma vez, algunas cosas en Boston se mantienen incambiadas, como es el espíritu abierto y libertario de sus pobladores.

Modernidad y tradiciones

Los bostonianos no solamente honran su historia, sino que además se enorgullecen de su presente. Así, en el inicio del Siglo XXI, ese espíritu se refleja en lo que ellos mismos definen como: una de las sociedades más liberales del país.

Pero a la vez, la riqueza de su historia ofrece también un cuidado balance entre modernidad y tradiciones.

Aún persisten los “Tea Party” o el “Motín del Té”, una forma de protesta que los bostonianos inauguraran un lejano 16 de diciembre de 1773, cuando los colonos lanzaron al mar un cargamento de té británico en protesta contra los impuestos de la corona y que muchos vinculan con el inicio del movimiento independentista que daría origen a la Unión.

O un paseo en los “Swan Boat”, los Botes Cisne cuya historia se remonta a la iniciativa de Robert Paget en 1870, y que en la actualidad son acompañados por una pareja de cines, en el lago del Jardín Público de la ciudad, que fue también el primer jardín botánico del país.

De Aly McBeal a Boston Legal

Pero además, quienes llegan a Boston también tienen intereses menos elevados y muchos, por ejemplo, quieren conocer el lugar donde se grabó la famosa serie de televisión Aly McBeal, protagonizado por Calista Flockhart, en el número 14 de Beacon Street. O también el balcón donde los protagonistas de la serie Boston Legal, Denny Crane, interpretado por William Shatner, y Alan Shore, protagonizado por James Spader, mantienen uno de los diálogos más celebres de la televisión del nuevo siglo, en el número 500 de Boylston Street.

Pero una visita a Boston no estaría completa sin una visita a las tiendas y restaurantes del Faneuil Hall, o disfrutar de unas ostras en el Oyster Union House, el más antiguo restaurante de Estados Unidos, según ellos mismos aseguran, establecido en Boston en 1826. Incluso, bien vale ser sorprendido por un show de Hip Hop que bailarines de la calle ofrecen en cualquier momento y en cualquier lugar.

Y si por cualquier razón no encuentra alguno de los sitios turísticos, simplemente pregunte y seguramente recibirá una amena respuesta del primer bostoniano con que se cruce, porque como alguien me decía después de explicarme amablemente como llegar al barrio italiano, en el North End: “de eso se trata vivir en Boston”.

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