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Los vinos de la Costa Este

  • Susan Logue
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Karem Baki, de la bodega Hillsborough, quien hace diez años convenció a su padre de ingresar al sector.

Karem Baki, de la bodega Hillsborough, quien hace diez años convenció a su padre de ingresar al sector.

La mayoría de las bodegas que producen vino en Virginia son pequeños emprendimientos.

La recesión económica en Estados Unidos provocó una reducción del consumo.

Sin embargo, uno de los gastos que los estadounidenses no cortaron, fue el de las compras de vino. Y aunque las cifras de 2010 aún no están terminadas, el Grupo de Información de Bebidas, estima que por décimo séptimo año consecutivo el consumo de vino cerrará en alza.

Incluso, los estadounidenses están comprando más vino producido en el país, que vinos importados. Y aún más, no todo el vino nacional es de la famosa zona de los viñedos de la costa oeste de California.

La Voz de América visitó el Valle de Napa, una de las zonas de viñedo ubicado en la costa este del país, a pocos kilómetros de Washington, la capital de EE.UU.

El año pasado, 12.000 personas llegaron hasta la Bodega de Hillsborough, en Purcellville, en el estado de Virginia a apenas 80 kilómetros de la capital, para probar sus vinos.

En medio de la recesión, las ventas se han mantenido, dice su propietaria, Bora Baki. “Nosotros decimos en turco, y no sé si la traducción es correcta, pero decimos algo así: Cuando uno está triste, toma vino, y cuando uno está feliz, también toma vino. Por eso, incluso cuando la economía iba mal, la gente encontraba la manera de disfrutar por lo menos con una copa de vino”.

Baki no planeaba llevar adelante una bodega cuando se mudó a Estados Unidos desde Turquía en 1979. Más bien, pensaba en jubilarse del negocio de importación, cuando su hijo Karem lo convenció, hace diez años, de ingresar al negocio.

Por su parte, Ann Heidig, quien preside la Asociación de Bodegas de Virginia, abrió su bodega en 1990, cuando apenas había una docena de bodegas en el área.

“Creo que la calidad de los vinos de Virginia es lo que ha atraído a los inversores”, sostiene Heidig. Sin embargo, la mayoría de las bodegas de Virginia son pequeñas y la mayoría del vino lo venden en la propia bodega.

El turismo en cambio, es lo que ha motivado el desarrollo de la producción de vino, sostiene Pandit Patil, quien junto a su esposa Sudha, abrió en 1990 la bodega Narmada en Amissville y los sábados y domingos se puede escuchar música en vivo y disfrutar el bellísimo paisaje.

La producción de vino continúa aumentando en Virginia. Pero eso no es un problema, ya que como sostiene Annette Boyd, directora de la oficina de mercadeo del Consejo de Vino de Virginia, el mercado ofrece aún un espacio inmenso para crecer.

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