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Record de vacío de poder


En Gante, varias decenas salieron en ropa interior para una fiesta que se prevé atraerá a miles en las próximas horas.

En Gante, varias decenas salieron en ropa interior para una fiesta que se prevé atraerá a miles en las próximas horas.

Bélgica lleva 249 días sin gobierno que gestione el poder, motivo de celebración para centenares de belgas.

Bélgica celebra 249 días sin gobierno, una cifra que consideran un récord mundial en materia de vacilación política.

La política ha venido enfrentando a los líderes de 6 millones de flamencos que hablan holandés contra los de 4,5 millones de francoparlantes, pero durante este vacío de poder los habitantes de todo el país hicieron a un lado sus diferencias para celebrar.

En la población francesa de Nueva Lovaina, un millar de personas vestidas con los colores de la bandera formaron las palabra "uno" en holandés y francés en un llamamiento a que la unidad prime por encima de las discusiones políticas que han impedido formar un gobierno nacional.

Celebraciones alternativas

En Gante, de habla holandesa, no fue posible convencer a 249 personas que se desnudaran totalmente, pero varias decenas salieron en ropa interior para una fiesta que se prevé atraerá a miles en las próximas horas.

En la plaza central de Lovaina, se formó una larga cola de estudiantes para recibir una porción gratuita de papas fritas, el plato nacional.

"Por fin campeones mundiales", fue el encabezado humorístico del jueves del periódico De Standaard, conocido por su seriedad.

"Claro que es grave que no tengamos gobierno federal", dijo Kris Peeters, ministro presidente de la región flamenca (Flandes) en una entrevista. "Pero por otro lado, aprecio mucho el humor de ciertas acciones".

Tras las elecciones generales del 13 de junio, los principales partidos de Bélgica iniciaron negociaciones para impulsar la reforma constitucional más grande en décadas a fin de mantener felices a los dos grupos lingüísticos, pero como sus intereses con frecuencia son diametralmente opuestos, se estancan a cada momento.

En el centro del conflicto político está la intención de escribir una nueva constitución que dé mayor autonomía regional. La provincia flamenca, de mayor prosperidad, quiere tanta autonomía como sea posible, mientras que la región francohablante quiere asegurar la unidad de nacional que también garantice más solidaridad financiera.

Aun así, Bélgica sigue siendo una de las naciones más ricas del mundo, por lo que sus habitantes se dan el lujo de tomar las cosas con optimismo.

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