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Barrio chino de Buenos Aires crece a ritmo asiático

  • Federica Narancio
  • Federica Narancio

En el barrio chino puede encontrar de todo: ropa, talismanes para la suerte, comida típica y medicamentos milagrosos.

En el barrio chino puede encontrar de todo: ropa, talismanes para la suerte, comida típica y medicamentos milagrosos.

Antes, el barrio era un lugar de congregación para la comunidad china. Ahora, van cada vez más turistas. Pronto el barrio tendrá su propio arco como otros en el mundo.

Si hay una comunidad de emigrantes capaz de transformar un barrio en una pequeña porción de su país, esa es la comunidad china.

Las cuatro cuadras del barrio Belgrano, en Buenos Aires, son un ejemplo de ello.

No será un barrio chino tan grande y vistoso como el de Nueva York o el de San Francisco pero contiene todo lo indispensable para cumplir con nuestras fantasías orientales.

En las fachadas predomina el rojo, y las vidrieras de los locales están abarrotadas de dragones, Budas, lámparas de papel multicolores, juegos de té, y todo tipo de amuletos para la suerte, el amor y la felicidad.

Tome nota: la rana de tres patas con una moneda en la boca conserva el dinero. Los patitos mandarines son para la pareja. El gato dorado con la pata levantada es un símbolo de la suerte. La máscara de la ópera china sirve para rechazar la mala energía.

También hay todo tipo de medicamentos milagrosos. A dos pesos argentinos (0,54 dólares) puedes encontrar un parche que sirve para todo tipo de dolencias: “Dolores musculares, reuma, artrosis, contractura y etc.”, según promete el cartel.

Este tipo de curiosidades atrae a los extranjeros como a las moscas.

De hecho, en las hileras de las tiendas, la mayoría son latinos o algún que otro turista europeo o estadounidense que revuelven fascinados en la búsqueda de algún talismán o algún juego de porcelana para comer sushi.

No es raro que surja, por lo bajo, algún chiste irrespetuoso sobre la pronunciación de los vendedores chinos o sobre la dudosa limpieza del restorán, cuya comida no deja de ser deliciosa.

El barrio chino tendrá su arco

Pero los que se ríen por último son ellos. Fueron capaces de exportar su cultura y sus tradiciones a los rincones más remotos del mundo y a su vez prosperar económicamente en base al esfuerzo.

“Están acostumbrados a la vida sacrificada, a trabajar y estudiar todos los días. Desde chicos los educan así”, dijo a la Voz de América Andrea Pappier, coordinadora del Centro de Estudios Chinos del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata.

Según Pappier, el barrio chino comenzó a desarrollarse con más fuerza después del 2001, con el apoyo del gobierno de Buenos Aires y la asociación de comerciantes chinos del lugar.

Antes, había cierta desconfianza hacia el turista, dijo Pappier, y no les gustaba que les sacaran fotografías o que les hicieran muchas preguntas. Pero con los años hubo un cambio de actitud.

“A partir del 2003 empezaron a darse cuenta que debían atender a la gente de distinta manera, que había que vender, sonreír, empezar a hablar”, consideró.

“Creo que el cambio de actitud vino en el 2004, ya están más tranquilos con los turistas, se sacan fotografías con ellos, hay mucha participación popular en sus fiestas tradicionales como la fiesta de año nuevo o los festivales de comida en la calle”.

En su proceso fundacional el barrio era un lugar de congregación para la comunidad china, según Pappier, pero actualmente tiene un desarrollo turístico importante y “mes a mes” abren comercios nuevos, aseguró.

El broche de oro vendrá a mediados de junio, con la inauguración de un monumental arco de once metros de largo a la entrada del barrio chino, en la esquina de Arribeños y Juramento.

“Simboliza una puerta de entrada. Para Oriente siempre hay que marcar un espacio con un arco”, dijo Pappier. “Si ves cualquier barrio chino grande como en Estados Unidos, tiene un portal de entrada”.

Ahora, el barrio chino de Buenos Aires también tendrá un portal para darles a los turistas una bienvenida a la cultura oriental en pleno centro porteño.

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