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Venezuela: El Twitter salva vidas


Para muchos venezolanos el Twitter se ha convertido en una herramienta para comprar medicinas.

Para muchos venezolanos el Twitter se ha convertido en una herramienta para comprar medicinas.

Los venezolanos enfrentan dificultades para conseguir medicinas ante la escasez existente. Pero con ingenio, solidaridad y ayuda de las redes sociales, las pueden conseguir.

Rosa habla de una caja con la emoción de una niña que cuenta sobre su sorpresa ante un regalo. Pero su contenido no tiene un juguete, ella tiene 45 años y adentro hay cuatro paquetes de una medicina.

Ella es una de las venezolanas víctima de la escasez de medicamentos en este país.

Las políticas económicas del gobierno del presidente Nicolás Maduro, han ocasionado la imposibilidad de acceder a las divisas para que las empresas farmacéuticas compren las materias primas para fabricar los fármacos. Pero Rosa encontró una vía para resolver su problema.

Trabaja desde su casa en su microempresa. Desde allí se mantiene conectada a la computadora y a ese mundo virtual que son las redes sociales.

Para los venezolanos el Twitter se ha convertido en una vía para estar informado, para expresarse sobre la crisis sociopolítica que atraviesa el país. Pero es también una herramienta fundamental para resolver los que hoy día son los principales problemas como necesitar una medicina y no conseguirla.

"Mi mamá Rosa tiene 76 años y padece varias enfermedades crónicas. Fue operada de la tiroides y necesita tomar a diario Eutyrox. Sufre de tromboflebitis y requiere Benzetazil", explica.

Después de recorrer todas las farmacias de Maracay, ciudad ubicada a 110 kilómetros al oeste de Caracas, decidió pedir ayuda a través del Twitter.

"Comencé a escribir por Twitter las medicinas que necesitaba. Gracias a la bondad de muchos tuiteros y de páginas que replican servicios públicos las conseguí en Mérida. Las hallé a través de un twittero que me dio la seña de la farmacia para que yo llamara", dice Rosa.

A pesar del temor que puede generar hacer una transacción electrónica de dinero, a la cuenta de una farmacia ubicada a 674 kilómetros, y sin ninguna garantía más que la promesa de recibir la medicina, Rosa confió.

"Hice la transferencia cuando en la farmacia confirmaron fue salió el envío a través de un servicio de encomienda. Las inyecciones tienen un valor de $30 bolívares cada una [unos $2,5 dólares]. Me costaron en total 240 bolívares, [$20 dólares]. supongo que por los gastos que hace la farmacia para enviarlos. Pagué 138 bolívares [equivalente a $11,5 dólares] para el envío. Llegaron a mis manos siete días después de haber escrito el tuit", explica.

En Venezuela las limitaciones de acceso a la salud no se quedan en la dificultad de tener a mano la medicina necesaria, van más allá.

Rosa también experimentó en carne propia el acudir a un Centro Diagnóstico Integral (CDI) para que atendieran a su hijo de 14 años con fiebre a causa de un cuadro de varicela. Los CDI son dependencias de la Misión Barrio Adentro, uno de los programas sociales promovidos por el gobierno del expresidente Chávez, en el que participan médicos cubanos y tiene como objetivo llevar la atención médica básica hacia adentro de las zonas de escasos recursos.

Ella dice que se acercó “a un CDI para ver si me daban el tratamiento, pero no me dieron nada porque no había paracetamol. Como tampoco se consigue la loción calmante tuve que colocarle unas compresas de unas hojas de una mata remojadas en aguardiente de caña que luego me recomendó alguien que le pusiera. Recurrí a la misma farmacia en Mérida y compré el acetaminofén, 16% más caro de lo que vale, pero no me importó porque lo tuve en mis manos".

Al sostener esta conversación, en la que Rosa relata lo que padecen los venezolanos, a pesar de la situación, se reconforta porque todavía queda en ellos eso que los caracteriza en todo el mundo: disposición para ayudar al otro.

"Nosotros los venezolanos somos muy solidarios, por eso este país tiene esperanzas. Me quedo impresionada de la cantidad de personas que retuiteó el mensaje cuando lo publiqué. Lo que vivimos no debería ser. Yo tengo la habilidad para manejar la tecnología y el twitter se ha convertido en una herramienta que me ha permitido conseguir las medicinas. Pero las personas que no tienen destrezas con la computadora no tienen esa opción", dice ella a la Voz de América.

A diario, su mamá agradece y envía sus bendiciones a todas las personas que la ayudaron a encontrar las medicinas. Rosa, desde su computadora o teléfono móvil se ocupa de auxiliar a que otras personas, con su misma necesidad, encuentren en la tecnología una aliada para resolver o mejorar sus problemas de salud.

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