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Avionetas livianas con drogas


Esta avioneta capturada en 2008 transportaba 253 libras de marihuana.

Esta avioneta capturada en 2008 transportaba 253 libras de marihuana.

Pequeñas avionetas ultralivianas que usualmente no son detectadas por radares son la nueva herramienta para traficar drogas de México a EE.UU.

Unos pilotos británicos de visita hacían un vuelo de instrucción en una base aérea de la Armada cuando su helicóptero casi choca con una avioneta ultraliviana que volaba sin luces a escasos 50 metros (150 pies). La avioneta se encaminó hacia México, sin dejar rastros.

El episodio en el desierto del sur de California es un ejemplo de cómo los narcotraficantes están usando aparatos que vuelan bajo, que parecen parapentes con motores, para burlar los cercos construidos en la frontera. Los aviones comenzaron a aparecer en Arizona hace unos tres años y ahora están siendo vistos en partes remotas de California y Nuevo México, según reporta la agencia de noticias The Associated Press (AP).

Los avioncitos rara vez tocan tierra. Los pilotos simplemente abren una compuerta y dejan caer cajas de aluminio con unos 90 kilos (200 libras) de marihuana, en sitios donde hay gente esperando, que les hacen señales con luces o bastones resplandecientes. En cuestión de minutos, los pilotos están de vuelta en México.

"Es como tirar una bomba desde un avión", comentó Jeffrey Calhoon, jefe de la oficina de la Patrulla de Fronteras que vigila un sector llamado El Centro, que abarca granjas de alfalfa, extensiones desérticas cubiertas de matorrales y dunas en el sudeste de California.

Los avioncitos, que cuestan entre $5.000 y $20.000 dólares, surgen como una herramienta altamente efectiva. El Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras dice que sabe de 228 incursiones en el año fiscal del 2010, comparado con las 118 del año previo, en que comenzó a llevar la cuenta.

Los avioncitos ultralivianos pesan menos de 115 kilos (254 libras), no pueden llevar más de 20 litros (cinco galones) de combustible ni viajar a más de 100 kilómetros (63 millas) por hora.

Los pilotos que transportan drogas a menudo vuelan de noche, apenas por encima de los tendidos eléctricos.

La Patrulla de Fronteras le está pidiendo a los agentes del Imperial County que pasen más tiempo fuera de sus autos, porque adentro, con el ruido del motor y del acondicionador de aire, es difícil escuchar los aparatos. Las avionetitas sobrevuelan granjas y zonas desérticas cerca de Calexico, una ciudad fronteriza de unos 40.000 habitantes. Hace poco un piloto dejó caer su carga sobre un lote de un depósito dentro del límite de la ciudad.

Los vuelos a baja altura en aparatos ultralivianos son difíciles de detectar por los radares y generalmente se depende de los agentes que patrullan la frontera, quienes la mayor parte de las veces llegan tarde y no logran detener al piloto.

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