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Katia adquiere categoría 4

  • Voz de América - Redacción

La tormenta se movía hacia el noroeste a unos 10 kilómetros por hora.

La tormenta se movía hacia el noroeste a unos 10 kilómetros por hora.

Los vientos de Katia se fortalecieron a 135 kilómetros por hora, convirtiéndolo en un huracán de categoría 4.

El huracán Katia avanza hacia el noroeste por el Atlántico encendido con un cuadro de numerosas tormentas, pero por ahora se mantiene alejado de la costa este de EE.UU.

Los vientos de Katia se fortalecieron a 135 kilómetros por hora, convirtiéndolo en un huracán de categoría 4 en la escala de intensidad de cinco niveles, ya que sigue hacia el noroeste por un camino sobre el mar entre Bermudas y el Caribe.

Las zonas del Atlántico Medio de Estados Unidos y de Nueva Inglaterra todavía deben permanecer alertas ante Katia.

Aunque, si bien todavía podría afectar a la costa este de Estados Unidos, las probabilidades de que esto suceda van disminuyendo, según advierte el especialista de huracanes Todd Kimberlain, citado por la agencia Associated Press.

Con una fuerza de tormenta de categoría dos y unos vientos sostenidos de 161 kilómetros por hora, todavía se espera que Katia gane fuerza y se convierta en un huracán de mayor potencia durante la semana.

Con las huellas aún frescas del huracán Irene tras su paso por Estados Unidos, ya se ha formado la duodécima depresión tropical de la temporada ciclónica en la zona del Atlántico, al sur del archipiélago africano de Cabo Verde.

Los meterólogos esperaban que al llegar al Caribe, Katia tomara dirección norte y se disipara en aguas más frías del Atlantico Norte.

Hasta ahora se han formado 10 tormentas tropicales además del huracán Irene, que llegó a tener categoría 3, cuando todavía faltan tres meses para que concluya la actual temporada ciclónica, el próximo 30 de noviembre.

La Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de EE.UU. (NOAA por sus siglas en inglés), ha pronosticado que este año se formarán más tormentas que en 2010, entre 14 y 19, de las cuales entre siete y 10 podría llegar a ser huracanes. De esos, entre tres y cinco alcanzarían gran intensidad, con vientos superiores a los 178 kilómetros por hora.

De hecho, el 2011 ha sido uno de los peores años del país en materia de desastres naturales con alrededor de $35.000 millones de dólares en pérdidas materiales como resultado de inundaciones, olas de calor y tornados, a los que ahora se suman los destrozos causados por Irene.

Aunque nada puede ser más impredecible que los fenómenos naturales, hay quienes se han aventurado a estimar que de un tiempo a la fecha cada ciclo aproximadamente de seis años EE.UU se ve expuesto a los embates de un fuerte huracán.

Hace justamente seis años, en 2005 el huracán Katrina, el más devastador de todos los tiempos, inundó Nueva Orleans, y en el desastre murieron unas 1.800 personas. Los daños materiales sumaron más de $75.000 millones de dólares.

Previamente, en 1999, el huracán Floyd, que llegó a tener fuerza 4 en la escala Saffir-Simpson y fue uno de los más grandes jamás registrado en su categoría, provocó severos daños en Bahamas y aunque azotó ya debilitado a EE.UU. obligó a evacuar a 2,6 millones de residentes en cinco estados costeros.

No seis, pero sí siete años antes, Andrew barrió el sur de Florida en agosto de 1992 como huracán de categoría 5 con vientos sostenidos de hasta 265 kilómetros por hora, y hoy por hoy es el segundo huracán más destructor que ha habido en la historia de EE.UU. después de Katrina.

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