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No hay pistas de cómo se radicalizaron los atacantes de San Bernardino

  • Voz de América - Redacción

Tashfeen Malik, y Syed Farook, pasan por el aeropuerto Internacional O'Hare de Chicago en julio de 2014. Foto proporcionada por la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

Tashfeen Malik, y Syed Farook, pasan por el aeropuerto Internacional O'Hare de Chicago en julio de 2014. Foto proporcionada por la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

La pareja realizó prácticas de tiro antes de la masacre que dejó 14 personas muertas y 17 heridas en un centro para discapacitados.

Las autoridades estadounidenses buscan pistas para determinar cómo los sospechosos de la masacre de San Bernardino, en California, llegaron a radicalizarse.

Hasta ahora, la búsqueda de los objetos personales de Tashfeen Malik y Syed Farook, sus teléfonos celulares y computadoras no han revelado nexos directos entre la pareja y alguno de los principales grupos terroristas.

El FBI sabe que el ciudadano estadounidense y su mujer paquistaní habían sido radicalizados por algún tiempo, aunque no han podido establecer los orígenes de la radicalización.

“Sabemos que sostuvieron conversaciones telefónicas con gente aquí en Estados Unidos. Pero todavía no sé que haya habido conversaciones con el extranjero. Trabajamos en esto con nuestros socios extranjeros”, dijo David Bowdich, jefe de la oficina del FBI de Los Ángeles.

La familia de Farook dice que ninguno de sus parientes sospechó nada.

“Yo siento que él tenía una doble vida. Siento que era muy bueno ocultando todo de nosotros”, dice la hermana de Farook, Sair Khan.

En la ciudad natal de Malik, Karor Lal Esan, en la provincia paquistaní de Punjab, sus antiguos vecinos expresan incredulidad sobre el supuesto papel de la mujer en el ataque terrorista de California. Dicen que la familia se había marchado desde largo tiempo a Arabia Saudita.

Malik regresó posteriormente a Pakistán para estudiar enfermería en una madrassa en la ciudad central de Multan. Las autoridades escolares la recuerdan como una buena estudiante y hasta donde saben, no estaba envuelta en actividades extra curriculares. Señalan, de hecho, que ninguno de sus estudiantes ha estado envuelto en extremismo.

“Esta es una excepción y en nombre de la facultad, definitivamente condenamos esto. Si alguien se ve envuelto en un incidente como éste, no es loable, es condenable”, dice un maestro de la Universidad de Multan.

Los investigadores también están viendo la posibilidad que Malik se haya radicalizado mientras estuvo en Arabia Saudita, donde conoció y se comprometió con su esposo estadounidense el año pasado.

Como apunta la exanalista de la CIA, Nada Bakos, “no es sorprendente que una mujer sea la más radicalizada de los dos en esta situación. El terrorismo no tiene que ver con el género, porque la violencia tampoco”.

La pareja que fue abatida poco después de la matanza en un enfrentamiento con la policía deja a un bebe de seis meses de nacida. La familia de Farook busca quedarse en custodia de la niña, que actualmente está al cuidado de los Servicios de Protección de Menores de San Bernardino.

El ataque fue planeado

David Bowdich, director asistente del FBI a cargo de la oficina de Los Angeles, dijo que el estadounidense Syed Rizwan Farook y su esposa paquistaní Tashfeen Malik, participaron en prácticas de tiro días antes del ataque.​

Funcionarios federales dijeron que Malik prometió lealtad a un líder militar de ISIS en un mensaje que puso en Facebook, y que Farook tuvo contacto con individuos vinculados a grupos terroristas.

Entretanto en San Bernardino, California, en el lugar de la masacre, miles de trabajadores gubernamentales volvieron a sus trabajos. Autoridades locales dijeron que habrá mayor seguridad en el área.

Farook y Malik perpetraron el masivo tiroteo en un centro federal para discapacitados, el miércoles 2 de diciembre, durante una celebración. Catorce personas murieron y 21 quedaron heridas.

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